Bieito Rubido-El Debate
  • En el pecado lleva la penitencia, y no será precisamente perder elecciones, que ya lo viene haciendo desde hace tiempo. La penitencia será peor. Vivimos en una democracia, pero bordeamos la autocracia, con un Gobierno que actúa contra su propio pueblo

En expresión feliz de José Antonio Zarzalejos en la COPE, España padece una autocracia constitucional. Estamos lejos de lo que podemos entender por democracia, ya que, si lo fuésemos, nada de lo que ha ocurrido en las últimas horas podría permitir la permanencia del actual ocupante de La Moncloa. Es una autocracia con el momentáneo respaldo de una interpretación torticera de la Constitución por parte de Conde-Pumpido, a quien la historia va a dejar bien vapuleado, si es que superamos estos tiempos de zozobra. Vayamos con los hechos.

En el día de ayer, si usted, apreciado lector, ha leído este diario, se habrá enterado de que el Gobierno está borrando archivos de las obras de renovación de Adamuz, de los portales públicos de contratación. También sabrá que ese mismo Gobierno, a través del subdelegado en Córdoba, ordenó a los policías del partido de fútbol que se jugaba en esa ciudad que se dieran media vuelta cuando acudían a socorrer a las víctimas del accidente ferroviario de Adamuz. A su vez, gracias a las evidencias gráficas que este diario ha ofrecido, sabemos ahora que a Sánchez le importa un pito la subida de las pensiones y que lo que está haciendo es utilizar esa votación del martes pasado para dedicarse a la agitación. Sabía perfectamente que el PP no puede aprobar ese decreto ómnibus donde de nuevo se protegía a los okupas de viviendas privadas. Grabó incluso un vídeo a las 11 de la mañana, antes de que se produjese la votación. Una vez más, utilizando a los pensionistas como rehenes y con figurante incluida, una militante y activista de Izquierda Unida que vociferó en el Congreso de los Diputados sin problema alguno, mientras se fiscalizaba el comportamiento de otros asistentes en las gradas del público.

Añadan a todo ello el hecho de que haya hurtado un debate fundamental a las cámaras, donde reside la soberanía del pueblo, en el caso de la regularización del medio millón de inmigrantes. Aprovechando, además, para malinterpretar de manera voluntaria las palabras que Feijóo dijo en Aragón sobre el censo.

Sánchez no está en el arreglo de los problemas de los españoles. Está en la agitación, en la crispación y en la polarización de la sociedad española. No posee un proyecto para España ni le acompaña voluntad alguna de tranquilizar a los españoles. Por eso, en estos momentos, y lo veremos en Aragón, más del sesenta por ciento de la población va a votar opciones de derechas.

En el pecado lleva la penitencia, y no será precisamente perder elecciones, que ya lo viene haciendo desde hace tiempo. La penitencia será peor. Vivimos en una democracia, pero bordeamos la autocracia, con un Gobierno que actúa contra su propio pueblo.