Editorial-El Correo
- La crisis en Oriente Medio amenaza el debilitado tejido productivo vasco, lastrado por una caída de las exportaciones que se agrava por el bloqueo
El encarecimiento de las materias primas por la invasión rusa en Ucrania dio inicio a un periodo de agonía en los mercados. Le siguieron las hostilidades comerciales desatadas por las imposiciones de Donald Trump a golpe de arancel. Y casi como si fuera la puntilla, el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha desencadenado una crisis de temibles consecuencias en Oriente Medio, con una capacidad devastadora para llevar el caos a la economía internacional y dejarla al borde del bloqueo de prolongarse en el tiempo. Es una prioridad que se desplieguen escudos para protegerse de los embates de la incertidumbre. En el conjunto de España, las amenazas se agravan por el choque diplomático planteado por Trump desde que degradó con exabruptos al Gobierno español, decidido a plantarse ante la guerra pero dispuesto a respaldar a sus socios europeos frente a la ampliación del campo de batalla por parte del régimen iraní.
En este terreno tan volátil, cabe entender la reunión del Grupo de Defensa de la Industria en Euskadi, convocada el miércoles por el lehendakari, como un intento de prevenir eventuales daños económicos o, al menos, aplacarlos. La industria vasca es uno de los flancos más expuestos en esta coyuntura de desencuentros y ataques, como lo acaba de poner de manifiesto la evolución de la actividad vasca. Los vaivenes arancelarios y el retroceso sostenido de las exportaciones han acabado por pasar factura a las empresas, con una incidencia mayor en el sector del acero. Las rutas comerciales, especialmente en el avispero que es hoy el estrecho de Ormuz, las cadenas de suministro y el abastecimiento energético están hoy en juego en el mundo. A lo que se añade la advertencia de Trump de poner fin a los tratos con España, en una de las aparentes desmesuras a las que acostumbra el presidente estadounidense cuando no logra someter a sus aliados a sus dictados. Pero que acaba afectando a la necesaria estabilidad empresarial.
Ante el peligro de que la crisis dispare los precios del combustible y los propague a la alimentación, se antoja esencial anticiparse a los problemas y mantener engrasada la colaboración entre los gobiernos central y vasco. En medio del nubarrón, los resultados de la Bienal de la Máquina Herramienta clausurada ayer en el BEC ofrecen notas para la esperanza por el importante trasiego de operaciones suscritas por las empresas de sus 65 países participantes. El acuerdo se ha impuesto al clima bélico.