Ignacio Marco-Gardoqui-El Correo
- Antes de que resuelvan lo de Ceuta caerá otra dana en Valencia, estallará otro volcán en La Palma o volverá la covid
Han pasado quince días y el Gobierno se mantiene firme. Ni un paso atrás en su incomprensible comportamiento irresponsable, ni un paso adelante para salir de su desidia aterradora. El Colegio de Médicos de Ceuta habla de colapso sanitario y de riesgo de propagación de enfermedades contagiosas, poco habituales en la Península, pero la señora Mónica García -¡qué gran médico, qué gran madre!- no ha encontrado tiempo, ni ha tenido ganas, de pasarse para conocer la situación sobre el terreno. Total, para un sistema sanitario que sí depende de ella, mejor esperar a que le pidan ayuda, si la necesitan, que luego ya verá. No tiene muchas cosas que hacer, pero está de vacaciones, e irse a Ceuta no es un destino apetecible. Dicen que allí las playas están abarrotadas y el nivel de limpieza es muy deficiente. Lamentable.
El ministro Albares teme manchar su reluciente traje de embajador, con lo bien que le queda… Además, prefiere alabar la colaboración de Marruecos, que es lo que le gusta a su jefe que haga. Como el ministro Marlaska, que sí se atrevió a ir a Ceuta -no al Senado-, pero los ceutíes, que ya sabemos que son unos desagradecidos, le insultaron y le acorralaron, hasta el punto de tener que refugiarse en la Delegación del Gobierno, en donde seguro que le trataron mejor y le darían un aperitivo. Total, para ver las calles llenas de refugiados harapientos y de menas hambrientos… Le dio tiempo para prometer que todos volverán a sus casas en Marruecos. Pero no adelantó fechas, ni presentó expedientes. Al ritmo que va, antes caerá otra dana en Valencia o estallará otro volcán en La Palma o volverá la covid y se nos olvidará lo de Ceuta. ¡Qué alivio!
El ministro cuenta con la colaboración leal de Marruecos. Pues que se siente, por si acaso, y cuide el lumbago. Mejor estuvo la ministra Robles, que consoló a quien se le acercó y hasta se atrevió a decir una palabrota: ‘Ceuta y Melilla son españolísimas’. No es lo mismo que dijo el ministro de Justicia marroquí, que igual se enfada con su colega y nos manda otra oleada de invasores. Es leal, pero todo tiene un límite y sabemos que el de su paciencia no es muy elevado. ¿Y los demás ministros? Bien, gracias por preguntar. Descansando, que enseguida llega el otoño con sus afanes y sus lluvias…
Por último, el ‘One’. ¡Ah, el ‘One’! Nadie se atreve a acercarse a su hamaca en la piscina de la Mareta a importunarle, si no es para llevarle un zumo de maracuyá. ‘Su persona’ hace listas de Spotify. Yo también hago y le puedo asegurar que, bien hechas, dan mucho trabajo. El Gobierno (?) que preside (!) sigue marcando el rumbo del país con firmeza. Hace unas semanas redujo la rebaja de los impuestos a los carburantes; luego, hace unos días, se disparó el IPC y ahora se ve forzado a aplicar una rebaja mayor.
Pero más importancia tiene el cambio de postura (¡Otro!) del Gobierno respecto a las centrales nucleares. Almaraz, es la primera a la que, en un alarde de sentido común, prorroga su vida útil hasta 2030. Lo hizo con ‘agosticidad’ y en víspera de festivo, como se hacen las cosas de las que se avergüenza uno. Pero se han enterado sus socios de Sumar y seguro que la señora Teresa Ribera. Nada que pueda preocuparle. A los primeros les quedan aún unos meses de coche oficial y no van a renunciar a él, mientras la segunda está blindada en Bruselas con un sueldazo que para sí quisiera Yolanda Díaz.
Así que todo en orden. ¿Cuál es su mayor preocupación? No partirse el maxilar con la risa que le damos y darse media vuelta en la hamaca, antes de quemarse la espalda…