Bieito Rubido-El Debate
  • No espero nada bueno, como la mayoría de los españoles, del Constitucional. Su desprestigio galopante lo ha convertido en algo inútil. Han logrado que ya nadie los crea. Podrán decir que Griñán, Chaves y Magdalena Álvarez son inocentes, pero los ciudadanos creen lo contrario

El año que se nos fue resultó ser pésimo para el mundo institucional en España. Nada nuevo en este tiempo del sanchismo, donde gobierna un tipo que no ganó las elecciones. El deterioro institucional alcanzó uno de sus máximos exponentes en la condena a dos años de inhabilitación del fiscal general, García Ortiz, embarrado en una guerra sucia, sin precedentes, contra una rival política de Sánchez. Algo vomitivo a ojos de cualquier jurista que se precie. Mal año, por tanto, el 2025 en lo institucional y para la Fiscalía. Y, por si nos parecía poco, aparece la segunda de la Fiscalía, María de los Ángeles Sánchez Conde, presentando un incidente de nulidad ante el Supremo y cuestionando en su texto la imparcialidad del Alto Tribunal. Es decir, el Supremo atacado por los fiscales. ¡Qué panorama! Si algo más le faltaba a la Fiscalía, a la que el español medio mira ya con un recelo considerable, para terminar mal el año, ya nos lo han servido. 2025 no será el mejor tiempo para recordar la negligencia de algunos fiscales en la defensa del pueblo.

Si el año pasado fue malo en lo institucional, el que comienza tampoco presenta buenos augurios. Ya se sabe que el paso dado ayer es un trámite previo para terminar llevando el caso ante el Tribunal Constitucional, otro órgano que a día de hoy ha alcanzado las simas más profundas de desprestigio por decisiones que el español medio nunca entiende. El presidente del TC, Conde-Pumpido, ya ha adelantado que él se abstendrá dado que en su día fue superior de García Ortiz. Eso podría alumbrar una pequeña luz de esperanza, pero con los antecedentes que conocemos esa esperanza se desvanece. De hecho, María Luisa Segoviano, magistrada de variable objetivo, debería abstenerse también dados sus pronunciamientos públicos a favor del condenado García Ortiz, lo que supuso una falta grave de imparcialidad que en Europa entera está muy perseguida, como ya lo demostró en varias ocasiones el TJUE. Claro que el bando izquierdoso del TC, arrodillado ante Sánchez en un ejercicio inexplicable de arrastrar su prestigio por una coyuntura, mantendrá a Segoviano, cuando ella misma se descalificó para poder emitir juicio alguno.

No espero nada bueno, como la mayoría de los españoles, del Constitucional. Su desprestigio galopante lo ha convertido en algo inútil. Han logrado que ya nadie los crea. Podrán decir que Griñán, Chaves y Magdalena Álvarez son inocentes, pero los ciudadanos creen lo contrario, porque tienen la información y el criterio suficiente para concluir que los ERE de Andalucía fue una chorizada, digan lo que digan los del TC. Eso es lo que han conseguido, que nadie los crea. Álvaro García Ortiz, diga lo que diga la pandilla de Conde-Pumpido, es un fiscal corrupto, implicado en una guerra sucia, aunque el TC dictamine lo contrario. El daño hecho a las instituciones por parte de la pandilla sanchista es enorme. Aquí tienen un buen ejemplo.

Otro día hablamos de los antepasados franquistas de García Ortiz, una de esas paradojas de estos izquierdistas moralmente derrotados.