Iñaki Ezkerra-El Correo

  • Lo que a Sánchez le interesa es tildar a toda la oposición de ‘ultraderecha negacionista’

Desde su agrio estreno con la moción de censura a Rajoy en 2018, el programa del actual PSOE puede definirse como el de la imposibilidad de cualquier relación mínimamente constructiva con el PP y como la aplicación sistemática de aquel ‘no es no’ que Sánchez explicitó como principio tras sus frustrantes resultados en las generales de 2015. Es en el contexto de esta larga década de desencuentros donde se sitúa la propuesta de un pacto de Estado frente al cambio climático con el que ahora trata de echar balones fuera y eludir las responsabilidades en la gestión de los incendios, en la ausencia radical de previsión y en la inexistente política de ayudas a los afectados en la que sí hallaría con toda seguridad en la oposición los puntos de acuerdo a los que no le interesa llegar. Lo que a Sánchez le interesa es tender cortinas de humo, vender humo y avivar las brasas de la polémica sobre el calentamiento global para subir la temperatura de la gresca local y meter a toda la oposición en el saco de ‘la ultraderecha negacionista y terraplanista’. Lo que está haciendo es repetir de modo calcado el guión del Zapatero que proponía una angélica ‘Alianza de Civilizaciones’ en un septiembre de 2004 que lo que pedía a gritos era una simple alianza entre los españoles divididos, como no lo habían estado en toda la etapa democrática, por la forma en la que él había llegado al poder unos meses antes y entre dos centenares de muertos.

De la Alianza de Civilizaciones hemos pasado a la alianza de estaciones. Mientras nos dividía recordándonos la Guerra Civil, Zapatero proponía amigar a los fenicios con los celtas, los etruscos y los vikingos. Mientras nos sigue dividiendo con el mismo recuerdo de la guerra, y mientras no llegan las ayudas para que reconstruyan sus casas y sus vidas quienes lo han perdido todo en la erupción volcánica de La Palma, en la dana de Valencia y en los fuegos de media España, Sánchez propone conciliar al verano con el otoño, la primavera y el invierno. La verdad es que desde que Zapatero lanzó aquella iniciativa planetaria, que hoy solo sirve para darle un sueldo a Moratinos, el mundo está peor. Y no solo está peor sino que los teóricos populistas que avalan sus conflictos armados lo hacen precisamente en nombre de las civilizaciones, que identifican como Estados frente al orden liberal basado en el derecho internacional y el principio de integridad territorial.

Sí. La Alianza de Civilizaciones fue una idea gafe. Como lo sería la de las estaciones que propone Sánchez. Hablando en serio, ¿un pacto de qué? ¿Con qué cara pide un pacto estatal-celestial quien a lo largo de una década solo ha tenido interés en firmar pactos con los enemigos más destemplados de ese mismo Estado que ahora invoca?