Pablo Sebastián-Vozpópuli
- El nuevo ‘no a la guerra’ se va a estrenar en plena campaña en las tierras por donde cabalgaba el Cid Campeador
Pedro Sánchez ha respondido a las amenazas de Donald Trump contra España recuperando el eslogan de ‘no a la guerra’ para convocar el viejo clamor de manifestaciones pacifistas e izquierdistas de antaño contra la guerra de Vietnam. O las más cercanas de la segunda guerra de Irak en la que Bush, Blair y Aznar se conjuraron desde el ‘triángulo’ de las Azores -recordado por Sánchez- contra el riesgo de que las pretendidas armas de destrucción masiva de Sadam Hussein que nunca existieron. Como ahora es Trump quien habla del riesgo de que Iran pueda construir arnas nucleares, las que propio Trump aseguró haber destruido en un anterior bombardeo en Irán.
Todas las guerras son ilegales (incluida aquella lanzó el socialista Javier Solana en los Balcanes desde la secretaría general de la OTAN). Y máxime en este momento en el que la ONU, bloqueada en el Consejo de Seguridad, para colmo presidido Melania Trump, hace ya tiempo que no existe como se aprecia a diario en Ucrania. En las relaciones internacionales impera la ‘Ley de la Selva’, donde Donald Trump ruge como un furioso Rey León al que nuestro osado Pedro Sánchez le ha dado un tirón del rabo acusándolo de ilegal. Y negándole el uso de las bases españolas de ‘utilización conjunta’ de Rota y Morón, para impedir que aviones cisterna americanos abastecieran en vuelo a los B-52 que estan bombardeando Iran. Decisión y veto de Sánchez con los que, a decir del secretario del Tesoro USA, Scott Bessent, ‘se ha puesto en peligro la vida de los estadounidenses’ (sic). Una declaración que parece el preámbulo apropiado para que Trump le imponga a España -ese ‘aliado terrible’- embargos o nuevos aranceles tras afirmar que no quiere saber nada de nuestro país.
Manifestaciones pacifistas
Y Sánchez, que se siente bien protegido por la unión aduanera europea, está encantado porque, además de ser elogiado por el Financial Times, al final le ha embestido Trump que es lo que el español estaba buscando desde hace tiempo para movilizar los votantes de la izquierda en dos frentes: el suyo del alicaído del PSOE; y la extrema izquierda que ahora parece que acabará liderando el inefable Gabriel Rufián. Y con eso y unas nuevas manifestaciones pacifistas en el 8-M feminista, a ver si al PSOE le empieza a sonar la flauta en los comicios de Castilla y León del 15 de marzo. Y comienzan a levantar el vuelo antes que Juanma Moreno los aplaste en Andalucía a finales de la próxima primavera. Y a ser posible en coincidencia con un adelanto, por Salvador Illa, de elecciones catalanas lo que tampoco conviene descartar.
De momento, y a pesar de su locura medio controlada, parece que Trump ya le ha tomado la matrícula a Pedro Sánchez y no se le va a olvidar. Y vamos a ver si los Estados Unidos no deciden romper el Tratado con España y sacar no solo sus aviones de Rota y de Morón -lo que en este momento no conviene a USA- sino también sus fragatas del ‘Escudo anti misiles’ norteamericano. Aviones y fragatas que Washington, más adelante, podría trasladar a Portugal o a Marruecos. Como ya se lo están pidiendo a Sánchez sus socios de extrema izquierda, los que también piden la salida de España de la OTAN, para completar la matraca juvenil de ‘no a la guerra, OTAN no, bases fuera’.
Y mucho cuidado con la posibilidad de que alguien le sugiera a Trump que pida públicamente que las ciudades de Ceuta y Melilla sean entregadas por España a Marruecos, porque esta posibilidad de una nueva embestida de Trump puede que ya esté sobre la mesa del nuevo embajador de EE.UU. en Madrid, Benjamin León. A quien, al parecer, enredó la ministra Robles, lo que provocó que en Washington creyeran que Sánchez había cambiado, por fin, su posición y dejaba a USA utilizar sus bases, lo que provocó un airado (e infantil) desmentido del ministro Albares.
Ojo con Ceuta y Melilla
Cuidado, pues, con Marruecos a pesar de la ‘traición’ de Sánchez a los saharauis cuando, no hace mucho, decidió reconocer la soberanía marroquí del Sáhara Occidental (puede que amenazado por el pinchazo Pegasus de su teléfono). Lo que, sin duda, fue por parte del presidente del Gobierno español una violación flagrante del derecho internacional con el que España rompió su apoyo a las resoluciones de la ONU que estaban a favor de la autodeterminación del pueblo saharaui. A Sánchez solo le interesa lo suyo (la permanencia en el poder) y nada los intereses generales de España que pueden verse muy dañados por parte de Trump en el comercio, el gas, la tecnología y las inversiones americanas. Y no digamos si entran en el juego las plazas de Ceuta y Melilla. Porque tal y como se lo ha dicho Alberto Núñez Feijóo desde la oposición, España no debe romper con los EEUU., precisamente cuando está a punto de celebrarse el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos en el que la Marina Española iba a ocupar un destacado lugar.
Es verdad que Trump no se para en barras y hace lo que se le se le antoja, (aunque sea ilegal dentro y fuera de su país) desde su poderoso sitial de presidente y líder de la primera potencia militar y económica del mundo. Y, mal que nos pese, esa es una realidad que Europa debe abordar con la máxima prudencia y no, como lo ha hecho Sánchez, provocando la ira y la confrontación de USA con España en la que nuestros país tiene más que perder que ganar.
Aunque Sánchez está por el refrán de ‘ande yo caliente y ríase la gente’, en la creencia de que esta tensión le beneficiará a corto plazo en la política nacional. Lo que está por ver que así sea, porque el horizonte complicado que tiene por delante en la política exterior se le va a empeorar. E igual le puede ocurrir en la política nacional, las elecciones en curso y el ámbito judicial, donde se anuncia el inicio en abril, en el Tribunal Supremo, de juicio sobre el fraude de las mascarillas del covid en el están imputados José Luís Ábalos y Koldo García, y citados a declarar el ministro Ángel Víctor Torres y la presidenta del Congreso Francina Armengol.
El bloqueo de Ormuz
En cuanto a la guerra de Irán tres observaciones: Washington y Tel Aviv no habían previsto el desastre energético del ataque militar de Irán a los países del Golfo Pérsico y el bloqueo del estrecho de Ormuz; y ¿por qué no atacan Israel y EE.UU. las posiciones militares con la que Irán controla y bloquea el estrecho de Ormuz?; Y ¿están preparados los gobiernos de USA y Europa ante el riesgo de atentados de milicias terroristas islámicas como los que siguieron a la segunda guerra de Irak? A lo mejor Sánchez cree que con las felicitaciones que ha recibido de Irán, los huties y Hamas, España ya está a salvo de semejante eventualidad, pero se puede equivocar.
De momento estamos a diez días de las elecciones de Castilla y León donde el nuevo ‘no a la guerra’ se va a estrenar en las tierras por donde cabalgaba el Cid Campeador en otras contiendas con el mundo musulmán que en la Historia están. Ahora asistimos a una guerra ilegal y desigual en Irán, al lamentable desconcierto político de Europa, y a una posición exotérica de España, que condena el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán y que acaba de enviar una fragata a Chipre, es decir ‘a la guerra’. En suma asistimos a una desafiante posición hispana frente a EE.UU. con la que Pedro Sánchez -al que ya ‘admiran’ de reojo los chinos y en privado algunos de sus colegas europeos- se ‘abraza’ con fuerza a Trump en la creencia de que el presidente americano puede ser la última tabla de salvación con la que podría evitar su hundimiento político y electoral. Lo que, sin lugar a dudas, seria un milagro de Alá.