Tonia Etxarri-El Correo

La máxima tensión que se registró en la comparecencia de Núñez Feijóo ante la comisión de investigación en el Congreso por las inundaciones de la dana que asolaron parte de la comunidad valenciana provocando 230 víctimas, vuelve a demostrar la escasa utilidad de este tipo de foros, que solo dejan el poso de unos cuantos titulares. El presidente del PP, que no disimuló su indignación por tener que rendir cuentas de una gestión que no era suya, se sometió a una rueda de preguntas en la que los interpelantes formulaban sus insultos sin aguardar, en algunos casos, respuesta alguna. Sus intentos por situar el foco de la responsabilidad de aquel cúmulo de fallos, además de en el Gobierno valenciano en el central, ante aquella situación de emergencia nacional, fueron en vano porque sus señorías ya habían emitido su juicio y le habían condenado a pesar de que Carlos Mazón acabó por dimitir.

El ensañamiento contra quien ya ha dimitido y no contra quienes no lo han hecho provocó que Feijóo le recriminara a Rufián, que tiene tan suelta la lengua para hablar de Mazón como un «homicida», ser tan valiente con un presidente autonómico dimitido y tan cobarde con el presidente del Gobierno. Se defendió a la ofensiva. Al portavoz de Bildu le negaba autoridad alguna para hablar de muertos. Ese ‘comodín’ de ETA del que difícilmente se librarán en este grupo por mucho que lo haya blanqueado el Gobierno de la Moncloa. Al PNV, que no pidiera la dimisión de Óscar Puente con similar diligencia a la que mostró con la de Mazón. ¿Por qué no ha llamado antes esta comisión al presidente del Ejecutivo, a la vicepresidenta tercera o a la ex delegada de Gobierno, que eran quienes tenían competencias en vez del jefe de la oposición?

Sostiene el PP que la comparecencia de ayer de su presidente ante los congresistas obedece a una estrategia electoral del PSOE para echar una mano a su candidata y exministra Pilar Alegría en los comicios de Aragón el próximo domingo. Munición para la campaña. No se sabe hasta qué punto la nefasta gestión de Mazón en la dana vaya a tener más repercusión electoral en las urnas aragonesas que la catástrofe ferroviaria tras el descarrilamiento en Adamuz y Gelida, el pasado mes de enero. Pero las casualidades no existen en política. Y las fechas de las comparecencias parlamentarias, tampoco.

El caso es que Pedro Sánchez, que se encuentra más cómodo hablando de la crisis ferroviaria en un mitin en Teruel que ante las víctimas de la tragedia de Adamuz, a quienes no acompañó en el funeral, ha rearmado la campaña aragonesa con un discurso sobre pensiones, inmigración y financiación.

No son buenos los augurios demoscópicos para el PSOE en las elecciones del próximo domingo en Aragón. Pero si la polarización del debate sobre la crisis ferroviaria y los inmigrantes acaba provocando un desplazamiento de buena parte del voto conservador hacia Vox, mientras la extrema derecha sube, el PP no ganaría tanto ¿Victoria insuficiente para gobernar con estabilidad? Los socialistas pensando que no hay mal que por bien no venga.