Teodoro León Gross-ABC

  • Sánchez teatraliza su vergüenza por Rajoy mientras ignora la corrupción, Ceuta y el descrédito institucional

Sánchez pasó hace unos días por Francia, precisamente el 14 de julio de su Fiesta Nacional, declarándose «muy avergonzado». Trasladó ese mensaje al primer ministro y a Madame Macron. Se llevaba la mano al pecho, compungido, posando con pesadumbre. Esa vergüenza al parecer insoportable se debía al chascarrillo torpón de Rajoy en el Mundial. Sus interlocutores parecían perplejos, sin dar crédito a la actuación teatrera, quitándole con gestos toda importancia: «Bah, une boutade!» parecían decir quitándole hierro sin más. El primer ministro Sébastien Lecornu, ante tanta sobreactuación, se reía e insistía: «No problem!»… Pero Sánchez no desistía de la mascarada, tocándose al pecho para poner el foco en esa mano como la del caballero del Greco haciendo voto solemne. Nunca se había declarado Sánchez tan avergonzado como en esa escena bien calculada para internacionalizar la descalificación del PP.

Paradójicamente es el mismo Sánchez que acaba de ver bajar a España al 49º lugar en el ranking de corrupción internacional, su peor nivel histórico, ante lo que no se muestra nada avergonzado. Ya nos superan Botsuana y Ruanda. También Arabia Saudí y Costa Rica. Nadie parece creer en la respuesta de Sánchez declarándose víctima de una cacería judicial, de ‘lawfare’ o guerra sucia, equiparando a España con la Turquía de Erdogan o en el mejor caso la Hungría de Orbán. Que las cloacas son ‘lawfare’. Que las joyas de Zapatero son ‘lawfare’. Que el software de su mujer es ‘lawfare’. Que Plus Ultra es ‘lawfare’. Que las putas a sueldo de Ábalos es ‘lawfare’. Los 4.000 expertos del proyecto V-Dem (Varieties of Democracy) elaborado por la Universidad de Gotemburgo tampoco creen a Sánchez y sitúan a España en corrupción al nivel predemocrático de 1977.

El presidente compungido de la mano en el pecho es el mismo que ha denunciado una violación del territorio español, y por tanto una crisis de seguridad nacional, con una imagen demoledora para los servicios de inteligencia… pero terminada su rueda de prensa, tras elogiar al país agresor, se fue a Lanzarote de vacaciones no sin antes recomendar en TikTok y otras redes sociales su ‘playlist’ de canciones favoritas para el verano. Mientras la población de Ceuta aparece desesperada en los informativos, entre lágrimas, en la Mareta todo transcurre sin ningún sentimiento de vergüenza. Atrás deja a los ministros de su Gobierno para mentir con descaro sobre la gestión, en particular Marlaska y Elma Saiz. Siempre podrá el ministro de Transportes insultar también a alguien. O la ministra de Ciencia comparar a los críticos con Hitler. O la ministra de Igualdad asegurar que los hombres aún pueden evolucionar. El año ha sido de traca pero Sánchez solo se ha mostrado avergonzado por el chascarrillo de Rajoy. Eso sí, muy avergonzado.