Carlos Herrera-ABC
- Las víctimas de la dana son culpa de Mazón y las de Adamuz no son culpa de Puente. Al primero le han llamado asesino en ‘ceremonias’ y al segundo, en cambio, solo le han reclamado la dimisión
Para el Gobierno del achinado Sánchez hay diferencias ostensibles entre las víctimas de desgracias según quién esté implicado políticamente en ellas. Las del accidente ferroviario de Adamuz se manifestaron el pasado miércoles frente al Congreso exhibiendo 46 sillas vacías en recuerdo de las 46 víctimas mortales del suceso. Unos policías los vigilaban y unas vallas delimitaban sus movimientos. Ningún miembro del Gobierno las atendió. Al mismo tiempo, el Grupo Socialista recibía compungido a las víctimas de la dana de Valencia ocurrida hace año y medio. Por estas últimas se realizó una suerte de ‘funeral laico’ –no vaya a ser que alguien se santiguara– y por las primeras, un funeral auténtico al que el Gobierno, en las personas de su presidente o el ministro competente, no quiso comparecer. El mensaje es claro: las de la dana son culpa de Mazón y las de Adamuz no son culpa del simiesco Puente. Al primero le han llamado asesino en ‘ceremonias’ repletas de ira y al segundo, en cambio, solo le han reclamado la dimisión. Resulta evidente que Mazón no asesinó a nadie: en nada habría cambiado la suerte de las víctimas de una feroz tormenta que la Aemet no previó y la Confederación Hidrográfica no alertó si el presidente valenciano hubiese estado en su sitio en lugar de en una larga comida. Razón por la cual finalmente dimitió, por cierto. Puente tampoco asesinó a nadie, pero distintos departamentos de su ministerio actuaron de forma negligente en la inversión y mantenimiento de una vía que, según reciente informe de la Guardia Civil –es cierto que pendiente de cotejamiento con los oficiales de Adif–, se rompió 22 horas antes de producir el descarrilamiento y posterior colisión sin que ninguna alarma alertara de ello. Para el macarra vallisoletano, entretenido recientemente en abrir páginas web para denunciar supuestos bulos –él, que tanto maneja la mentira en sus explicaciones–, a quien hay que dirigir la exigencia de responsabilidades es a Emergencias de Andalucía: no cabe mayor villanía contra aquellos que se volcaron en cuerpo y alma a atender a los heridos mientras su Administración ni siquiera se había enterado de que un tren circulaba fatídicamente en dirección opuesta y fue a estrellarse contra los vagones descarrilados. Estamos a pocas horas de que Puente o alguno de sus esbirros acabe por insultar a las víctimas de Adamuz. Tiempo al tiempo.
Si lo que pretendió señalando a Emergencias ha sido un intento de involucrar a Juanma Moreno en la tragedia –que sí estuvo allí, a pie de tragedia– e influir en la campaña electoral andaluza, le ha hecho un flaco favor a su compañera candidata, que a buen seguro estará diciendo a estas horas que con favores así mejor callarse. Para esta cuadrilla de indeseables, hay víctimas respetables y otras que no merecen atención.