- El socialista, intervencionista, prefiere la propiedad pública de parques de viviendas a muchas viviendas privadas. Es partidario de imponer precios máximos al alquiler. Se complace en las regulaciones, y, por tanto en las trabas
Sí. La cuestión es cómo. Porque ni en esta ni en ninguna de las otras demandas sociales han servido nunca de nada las buenas intenciones (acaso para empeorar las cosas) si no van acompañadas de mejores políticas. El consejero vasco del ramo, Denis Itxaso, ha visitado Bruselas en calidad de experto. Se nota una contenida satisfacción por el propio modelo. Quizá también en esta materia, por las razones conocidas, los vascos vivan mejor que el resto de españoles. El acceso a una vivienda en condiciones dignas es simplemente una utopía para la mayor parte de la juventud española. El consejero no lo desconoce, por eso invoca la necesidad de ofrecer esperanza y futuro. Ergo no los hay, o los hay en dosis homeopáticas. Después de escucharle, seguí sin tener claro un punto esencial, y así se lo he hice saber:
¿Dependen el modelo vasco que defiende y el europeo que propone (en principio son el mismo, o descansan sobre las mismas ideas) de financiación pública crónica para su mantenimiento? Esperanza y futuro, para ser algo más que bellas palabras, exigen viabilidad financiera. Salvo que nuestro marco mental sea ajeno al mercado. Es decir, a la realidad. El consejero pertenece al partido de Sánchez, que viene prometiendo desde que llegó, y ha seguido prometiendo hasta hoy, grandes planes de construcción masiva de viviendas de protección oficial, sin que de momento se haya construido una sola. Miento, el otro día lo vi posando mientras entregaba personalmente a una señora las llaves de un apartamento, en plan Kiko Ledgard. La entrega tan sonriente y la amplia cobertura indican la excepcionalidad del hecho.
Más allá de políticas para contextos muy graves (como el que convirtió a George W. Bush en el gobernante más intervencionista del mundo, de un keynesianismo que asustaría al propio cantabrigiense), hay dos grandes modelos que corresponden a inclinaciones primarias: el que desconfía del libre encuentro de voluntades, y el que cree en el mercado como mejor modo de asignar recursos. En materia de vivienda, surgirán estos dos perfiles:
El socialista, intervencionista, prefiere la propiedad pública de parques de viviendas a muchas viviendas privadas. Es partidario de imponer precios máximos al alquiler. Se complace en las regulaciones, y, por tanto en las trabas. Tolera y comprende la okupación, sin advertir la relación entre esta y la degradación de los barrios. Que esos mismos barrios se vean desnaturalizados por la presencia de inmigración ilegal masiva es algo que, o bien no percibe, o bien prefieren ignorar.
El segundo perfil piensa sobre todo en aumentar la oferta de vivienda disponible, y cree que eso se logra liberalizando suelo, reduciendo las trabas administrativas a todos los niveles (desde Europa hasta el municipio, pasando por la Administración del Estado y la normativa autonómica), reduciendo o eliminando impuestos asociados a la vivienda, desalojando deprisa a los okupas y luchando contra la inmigración ilegal. Puedes aspirar a situarte entre los dos perfiles, y creo que eso intenta el consejero Itxaso. Pero acabarás en uno.