Editorial-El Correo

  • El PP de Mañueco gana las elecciones en Castilla y León y frena el ímpetu de Abascal, que deberá repensar la obstrucción estéril a pactos de gobierno

El Partido Popular ganó holgadamente las elecciones autonómicas en Castilla y León con tres procuradores de ventaja y en torno a cinco puntos sobre un Partido Socialista que frenó la caída que le auguraban las encuestas. Aunque ha perdido la última oportunidad de vencer en unas elecciones antes de las andaluzas y eventuales generales, el PSOE ha frenado la sangría experimentada en Extremadura y Aragón. Ya sea por mérito del candidato, ya por el efecto del voto refugio de la izquierda alternativa y/o la posible movilización derivada del ‘No a la guerra’, los socialistas han sostenido su segunda plaza insuflando oxígeno a una marca que estaba en caída libre.

La sorpresa de la noche la dio Vox, que se quedó a más de un punto del 20% al que aspiraban los de Abascal impulsados por la inercia ascendente de anteriores elecciones. Con todo, el ligero repunte de resultados y la ausencia de una alternativa de pactos fuera del bloque de la derecha, les permite mantener la llave para la investidura del próximo presidente y la conformación de un gobierno con vocación de estabilidad para los próximos cuatro años.

Una comunidad que ha perdido un cuarto de millón de habitantes en las últimas décadas, con una población envejecida y una fuerte dependencia económica del sector primario, no se debería enredar en pugnas de poder partidista. Abascal no puede obligar a sus votantes a conformarse con alzar la voz y dar un golpe en el tablero político. Tiene la llave de la gobernabilidad para utilizarla de forma constructiva y no para establecer condiciones que hagan imposible un acuerdo de Gobierno y la investidura del claro ganador de las elecciones. Su apelación a atender al sector agroganadero durante la campaña es profundamente realista porque esta comunidad tiene una fuerte dependencia del campo.

Pero su futuro pasa también por evolucionar de la producción agrícola a la industrial y convertirse en polo de atracción de capital europeo. Despoblación, envejecimiento, vivienda, desempleo juvenil, sanidad, son retos que no esperan al desenlace del pulso dentro de la derecha. Repetir el bloqueo estéril de las comunidades extremeña y aragonesa no es una buena idea para Vox, a la vista de unos resultados que han quedado por debajo de las expectativas, probablemente porque ha calado la idea de que podía convertirse en un voto de rechazo más que un voto constructivo.