Tonia Etxarri-El Correo

Dos apariciones de líderes nacionalistas, dos, han coincidido este fin de semana en sendas entrevistas simultáneas para mandarle un recado a Pedro Sánchez. Cada uno por su cuenta. El lehendakari y el presidente del PNV. Esto no rula, vienen a constatar. La crisis de Ceuta se lo va a llevar por delante y ellos ya lo están avisando. Porque, de momento, eso es lo que están haciendo: una crónica de la situación tan adversa que está atravesando el inquilino de La Moncloa aunque él no se dé por enterado, y se dedique, en Tik Tok, a recomendar un libro para el gran público que no está traducido al español, como si no estuviera pasando nada.

El lehendakari Pradales ve al presidente del Gobierno «noqueado», pero quiere aprovechar «los minutos de descuento» de la legislatura. Por eso no anuncia la retirada de su apoyo al Gobierno de La Moncloa. Bien es verdad que fija el punto de inflexión en la aprobación del los Presupuestos. Si fracasa, elecciones. El mensaje tiene su importancia, aunque no vaya a tener consecuencias. Con este toque, vuelve a quedar en evidencia la fragilidad estructural de Pedro Sánchez, que depende de tantas mayorías variables. También Aitor Esteban, en declaraciones a EL CORREO, que no descarta un chantaje de Marruecos, le pide humildad a Sánchez con la crisis de Ceuta. Se queja de no haber recibido información sobre su viraje en política internacional pero, hasta ahí puede leer.

Pero, aparte de levantar acta de la debilidad de Sánchez, ¿qué piensa hacer el PNV? Suele recordar Gabriel Rufián (ERC) que las legislaturas duran lo que diga el PNV. Es verdad que se trata de uno de sus socios más importantes, junto con Junts, a la hora de decidir si le suelta de la mano, o no, al presidente del Gobierno. Pero, ¿qué piensa hacer el partido que gobierna en Euskadi con los socialistas? ¿Va a rechazar sus Presupuestos?¿O va a dejar que caiga la fruta madura por efecto de la ley de la gravedad?

El deterioro evidente no se circunscribe a las relaciones del Gobierno con sus socios. Va mucho más allá. Los últimos sondeos publicados desvelan el alcance de la pérdida de confianza de los ciudadanos en el Gobierno empeñado en seguir defendiendo a Marruecos. Pero quien más se beneficia de la política errónea migratoria del Gobierno es Vox. Tan solo el CIS va a contracorriente dando la victoria al PSOE, pese a la crisis de Ceuta, pero rebaja su ventaja sobre el PP en dos puntos. Y eso sin preguntarles a los afectados por la ‘ley de nietos’. Para poder situar vencedor al partido de Sánchez, (el político mejor valorado, según el estudio de Tezanos) ha tenido que omitir la valoración ciudadana sobre la gestión del Gobierno tras la avalancha del 30 y 31 de julio.

Sondeos a la carta, en fin, mientras el conflicto con la inmigración ilegal pasa a ser una de las preocupaciones principales de los ciudadanos que el CIS, sin embargo, relega al tercer puesto del ‘ranking’. En Euskadi, por cierto, estamos saturados. ‘Overbooking’. Más menores acogidos que plazas disponibles.

Y Europa nos va enviando señales a través de las urnas. Esta vez con Suecia, donde ha ganado una socialdemocracia tan dura con la inmigración que prometió no cambiar las medidas de la derecha. A esto se le llama política de Estado.