Luis Ventoso-El Debate
  • Está a punto de levantarse el secreto de sumario del caso Plus Ultra y ha iniciado una ronda de autodefensa allá donde le dejan vender su mercancía averiada

Zapatero está muy nervioso. Y es normal. En breve se levantará el secreto de sumario del caso Plus Ultra y teme que su situación, que ya es mala, se torne peor. Zapatero está tenso. Ha perdido su acreditada flema de cartón piedra, su famoso «talante», y se muestra irritado e irritable.

Este lunes concedió una entrevista en una radio, donde le dejaron vender a placer su mercancía averiada, y resultó una intervención impropia de un expresidente del Gobierno. A Zapatero le han escocido las informaciones de este periódico sobre sus actividades y se descolgó con una tesis rocambolesca. Sin aportar prueba alguna, vino a acusar a la Policía Nacional de un complot con El Debate para grabar su encuentro secreto en El Pardo con su presunto testaferro Julio Martínez Martínez y pactar su publicación tras la inmediata detención del empresario amigo. Parece que Zapatero ve demasiado Netflix y desprecia el periodismo de verdad, que existe y tiene como razón de ser actuar como conciencia crítica del poder y destapar sus puntos oscuros.

Zapatero está muy enfadado. Pero quizá los que realmente estamos enfadados somos los españoles con él. Enfadados porque vendió las reservas de oro de la nación y negó atolondradamente la crisis de 2008. Enfadados porque abrió el guerracivilismo y enfrentó y dividió a la sociedad para dar aire al PSOE (su famoso «nos conviene que haya tensión»). Enfadados porque llegó al poder con una infame manipulación del dolor tras el peor atentado terrorista de nuestra historia. Enfadados porque reabrió la caja de Pandora del separatismo y le dio alas. Enfadados porque pactó con ETA, estableciendo una repugnante alianza del PSOE con el proyecto totalitario de la banda separatista, que ha completado Sánchez soltando a los sicarios etarras a cambio de que Bildu lo mantenga en el cargo (lo de liberar a Anboto no tiene nombre, y habla mal del pueblo español que no haya salido a manifestarse en la calle contra este abuso del PSOE y el PNV). Enfadados también con su labor de emisario pelotillero ante el fugitivo antiespañol Puigdemont. ¡Un expresidente haciéndole la rosca a un golpista huido!

Zapatero está muy enfadado. También lo estamos los españoles con sus lustros de blanqueo de la narcodictadura venezolana, que él mismo reconoce alardeando de su amistad con los hermanos Rodríguez. También estamos enfadados por su papelón durante el último pucherazo de Maduro, cuando desapareció del mapa más de un mes para no condenarlo. Estamos enfadados con sus vuelos en aviones de PDVSA, que ponía a su disposición la dictadura y cuyas matrículas ha publicado este periódico, y con sus reuniones con un sobrino de Maduro condenado por narco en un piso de Caracas, la lujosa vivienda donde hospedaba el régimen al sonriente mediador durante sus visitas (ese encuentro fue también publicado en El Debate, sin que llegase jamás desmentido alguno del tan enfadado Zapatero, al que se llamó siempre para pedir su versión antes de las informaciones). También estamos enfadados con su sinuoso y tenaz lobismo al servicio de los intereses chinos, jamás aclarado.

Zapatero está muy enfadado. También lo estamos los españoles de a pie que vemos crecer su fortuna inmobiliaria. Los españoles que hemos conocido que cobró 480.000 euros de Análisis Relevante, la firma de su amigo en las citas en El Pardo, Martínez. Se embolsó el dinero a cambio de unos fantasmagóricos informes; y sus hijas, las zapaterillas prodigiosas, recibieron de propina 190.000 euros en la operación, con una empresita de nada y por hacer casi nada. Zapatero está muy enfadado, y lo estará más cuando la policía y los jueces acaben su trabajo y se complete la fotografía de sus vidriosos negocios.

Por lo demás, papelón el del radiofonista que lo entrevistó. Cuando Zapatero se lanzó a denigrar a El Debate por publicar sus rincones oscuros, el entrevistador le hizo raudo el caldo gordo, alardeando de manera servil ante el expresidente que él a su programa no invita a nadie de ese periódico tan molesto para el expresidente.

Estimado radiofonista, El Debate ha destapado el caso de David Sánchez, que hoy está en el banquillo por aquellas informaciones, y desveló además que el presidente ocultaba a su hermano en La Moncloa (autocaravana incluida). Jugó un papel clave en las informaciones que llevaron a la renuncia de María Gámez como directora de la Guardia Civil. Ha hecho posible la dimisión del presidente del Tribunal Económico Administrativo Central, acusado ahora de cohecho por la Fiscalía Anticorrupción. Publicó en su día en exclusiva que la vicepresidenta Díaz había llegado a Bruselas a verse con Puigdemont… Además, el periódico ha hecho un esfuerzo constante por defender a España frente al pulso de los separatistas y contra los que denigran su historia y persiguen el idioma español, y ha dado la batalla por la causa de la vida y la dignidad de las personas frente a la ingeniería social del poder actual.

Por cierto, usted, además de entrevistas agudas y comentarios de no mojarse demasiado (no vaya a ser que me riñan), ¿qué ha hecho? Gracias y a cuidarse.