Habemus elecciones

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 27/04/16

José María Carrascal
José María Carrascal

· El secretario general del PSOE se contradijo en su afán de justificar lo que había hecho y en ocultar lo que había ocurrido.

Cuatro meses de idas, venidas, vueltas, revueltas, cuentos y cuentas terminaron ayer con la declaración de Pedro Sánchez al Rey: «Tengo sólo 131 votos, con los que no se puede formar gobierno». Que es lo que le dijo Rajoy hace cuatro meses. ¡Y cómo se lo reprocharon! Empezando por el propio Sánchez. Su larga, tediosa, reiterativa conferencia de prensa tras el encuentro con el Monarca es una de las más penosas que he escuchado en ya mi larga vida.

El secretario general del PSOE se contradijo, no una vez, sino una docena, en su afán de justificar lo que había hecho y en ocultar lo que había ocurrido: que ha fracasado. Y ha fracasado por negar la realidad, por engañar y engañarse sobre situaciones y personas, por empeñarse en buscar votos donde no los había y apoyos donde no los tenía. Pablo Iglesias no está interesado en llevar al PSOE al poder, al contrario, busca sobrepasarle y convertirse en la referencia de la izquierda española.

Los nacionalistas no van a apoyarle por su cara bonita, sino sólo a cambio de lo que no puede darles: el derecho a la autodeterminación, que se lo tiene prohibido su partido. Eso, que lo sabe todo el mundo y lo habrán leído a menudo en estas columnas, parecía no saberlo él. Incluso lo defendió hasta el último minuto montado en un descabellado plan valenciano de 30 puntos, de los que aceptó 27, mientras su otro socio, Ciudadanos, «ni siquiera quería valorarlo».

Iglesias le dio la puntilla diciendo que lo había rechazado, lo que no era cierto. Era él, Iglesias, quien lo rechazaba. A Sánchez no le quedó otra opción que la patética conferencia de prensa, de la que sólo sacamos en limpio que, no él, sino los demás se equivocaban, cuando el Rey, según nos dijo, le había recomendado no enzarzarse en reproches. Hasta en eso se equivocó. Una auténtica chapuza, sólo disculpable por su estado de nervios.

La conferencia de prensa de Rajoy fue justo lo contrario: corta, firme, al grano, sin desviarse de su línea. Los planes para un gobierno más amplio, más sólido, que permita hacer las reformas que España todavía necesita se mantienen. Cómo se formará tendrá que decidirlo lo que salga de las urnas, así como de la disposición de los otros partidos a colaborar en el proyecto. Sin otras excepciones que los que atenten contra las libertades, la soberanía nacional y las políticas económicas que han vuelto a crear empleo en nuestro país, en el que no se le oculta que queda mucho por hacer.

Dijo también algo interesante: que se cree «en la mitad del camino». Lo interpreto como que ha conseguido en la primera lo que pretendía: hacernos ver en estos cuatro meses lo que Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, con o sin el apoyo de Albert Rivera, hubieran hecho de España de haber gobernando, sin dejarles gobernar. Dejar que se retrataran, que se quemaran. Ahora los conocemos bastante mejor que el 20-D. ¿Hemos aprendido la lección? Lo sabremos el 26-J.

JOSÉ MARÍA CARRASCAL – ABC – 27/04/16