¡Que vienen!, ¡Que vienen!

EDUARDO TEO URIARTE – 16/05/16

Eduardo Uriarte Romero

Eduardo Uriarte Romero

· Si alguien va salir beneficiado del encuentro entre Podemos e IU, con la aparición de Unidos Podemos, va a ser el PP que se encargará de publicitar la amenaza, cierta y preocupante, de lo que supone la nueva coalición antisistema. El “sorpasso”, que soñara Anguita, a fin de liquidar lo que en su opinión es la base fundamental del sistema de opresión que padecen los humildes, el PSOE, se hace una realidad. Y en esta ocasión no es mediante la manifiesta intención de cargarse al socialismo español, es declarando, aún con más fuerza y credibilidad que el PSOE, que Unidos Podemos va a vencer al PP, cuando de lo que se trata es de eliminar al PSOE. Luego ya verá Iglesias cómo acabar con la derecha y ascender a los cielos. Atacar a un enemigo para realmente aniquilar a otro es tan antiguo como la historia de la guerra. Ejemplos cercanos: Napoleón atacando a Portugal para quedarse realmente con España, o Truman tirando la bomba atómica sobre un Japón derrotado para pararle los pies a Stalin.

La ola que amenaza al PSOE no es una mera suposición, constituye un hecho real, y ante ella no va ser él quien salga reforzado en la dialéctica surgida en un enfrentamiento con Podemos, porque los errores cometidos en el reciente pasado en su deriva izquierdista le deja sin argumentos para hacerle frente. Ni siquiera puede tener un discurso defensivo frente al de la alianza izquierdista, porque ésta no lanza su discurso contra él sino contra el PP, aunque su objetivo sea el PSOE, y porque el discurso de la fobia al PP lo inauguró el mismo PSOE. Por lo tanto, no puede reprochar su discurso.  Su tabla de salvación reside en los excesos a los que es muy dado Iglesias.

Para colmo, en la desesperada situación socialista, poca munición argumental va a poder emplear Sánchez contra Podemos, cuando gobierna con él en casi todos los ayuntamiento y autonomías, salvo en Andalucía. El discurso de los antisistemas posee un blindaje magnifico si el que ataca es el PSOE. Poco serio es el rechazo de Sánchez a ir al Senado junto a los de Iglesias cuando el mismo día el PSC pacta con Ada Colau, o Ximo Puig lo acepta, y el actual secretario de la UGT está más cerca de Podemos que de un PSOE constitucional. Unidos Podemos tiene un discurso de campaña solvente y rodado porque se lo puso desde tiempo atrás en bandeja un PSOE que lo creó demagógicamente.

El único partido que va a poder mantener un discurso frente a Unidos Podemos, de defensa del sistema y de orden, va a ser el PP, que verá reforzado su voto conservador al constituirse en baluarte refugio ante la aventura izquierdista que nos amenaza. Pero apenas lo va ejercer, no lo necesita, lo que quiere es seguir en el Gobierno, a sabiendas  que un PSOE en la tercera posición, sobrepasado, o aún más debilitado, acabará favoreciendo un Gobierno del PP. Es evidente que el juego a cuatro encierra muchas más carambolas que a las que estábamos acostumbrados en el embate de los dos viejos partidos, y que finalmente el PP se erige como la garantía de la supervivencia del sistema.

Así, pues, el PP va a gozar de una envidiable situación durante la campaña, dejando que el PSOE se las componga como pueda ante Podemos, a sabiendas de que la victoria de Podemos sobre el PSOE, o el simple debilitamiento de éste, le beneficia, pudiendo centrarse en una más inteligente campaña de acoso hacia Ciudadanos que la pasada, esperando la volatilidad del voto de esta nueva formación. No sólo la polarización Podemos-PP perjudica a Ciudadanos, sino también los problemas de organización que como en todo partido de aluvión se le empieza a manifestar en algunas regiones, como en Euskadi, donde la constante sangría de abandonos y expulsiones no cesa, espantando a nuevos afiliados. Si el voto de Ciudadanos no decae de una forma importante mostrará que su base electoral es más sólida que lo que los sondeos suelen ofrecer. Posición preocupante también para Ciudadanos. La bipolarización beneficia a los extremos y en esta ocasión, con una estructura orgánica solo hilvanada, está en medio junto al PSOE del auténtico embate.

Al PSOE le va llegando la hora de hacer frente a su crisis política, porque el lugar en el que se encuentra ahora, prisionero de sus propias irresponsabilidades izquierdistas, le es por más tiempo insostenible. Cual el inexperto coronel de “Ford Apache” Zapatero metió a todo el regimiento en la emboscada, no hizo caso a los experimentados a los que acusó de rebeldía, y los indios no tuvieron más que esperarle. Iglesias tan sólo ha sabido aprovechar los pasos hacia la demagogia que la progresía, y muchos medios de comunicación, iban dando en detrimento y erosión del sistema, y la primera víctima va a ser sus propios promotores.

Al PSOE no le vale el discurso de los últimos años, se lo han arrebatado, además, no era el suyo. Su crisis, además, no es tanto de liderazgo como de línea política. No debe dejarse arrastrar más tiempo por la demagogia, en ocasiones hay que parar y hacer política frente a ella, buscar un Estatuto de los Trabajadores frente al sindicalismo puro y duro, o entrar en la OTAN. Las contradicciones internas le erosionan profundamente, no sólo entre los “Barones” actuales, sino entre la generación actual, bastante chapucera, y la anterior, de brillante recuerdo. Debe de redescubrir la política abandonada desde Felipe, y arrojar la careta de la demagogia izquierdista, volviendo a los inicios socialdemócratas que tan útil le convirtieron en otra situación de crisis como fue la de la Transición. Es evidente su crisis, pero sólo resoluble en un congreso de refundación, pues si no lo realiza, obsesionado por la vía PASOK a la liquidación, puede abrir la suya propia si no anda rápido.

Eduardo Uriarte Romero  15/5/2016