¡Corran, corran, ocúltense en sus casas!

Nos envía este «desahogo entre manifa y manifa, entre barricada y barricada»

Hay fascistas de salón, acharolados,
fascistas de cubertería de pala de pescado,
fascistas de pistola en ristre y faja antimichelín bajo el tabardo

fascistas de periódicos bajo el brazo y ratas de biblioteca,
fascistas de extensa lectura, afables y bienhablados,
fascistas cutres y bordes, fascistas de sillón y escaño,
fascistas de vocinglería, fascistas mudos, callados,
fascistas de fascio y banderas, con marcas de abanderado,
de iniciales en camisa, fascistas descamisados,
fascistas de libro, teóricos, fascistas de acción y cañones
recortados,

hay fascistas en la prensa, bebiendo vino y prensados,
hay fascistas que fascen a gritos y fascistas que fascen taimados,

derechos fascistas siniestros y diestros fascistas zurdados,
fascistas de fuego en sus manos, fascistas dejándote helado,
fascistas de telecajero y también de la lonja de al lado,
fascistas voladores y fascistas subterráneos,
fascistas arrastradores y fascistas arrastrados,
fascistas que saben que son fascistas y otros tuertos,
victimistas, amorosamente cegados,
hay fascistas en las huertas, los jardines y los prados,
fascistas en bicicleta y fascistas que van andando,
fascistas cromosómicos, mitóticos y clonados

fascistas que enseñan su pedigrí por debajo del candado,
hay fascistas por doquier y fascistas aquí al lado.

Bilbao, a diezfascio de fascio de dosmilfascio

M.S.LL 21/1/2003