Jon Juaristi-ABC

  • El futuro de España, si nadie lo remedia, puede decidirse en Algeciras

Rufían quiere mandar en la peña comunista ibérica. Lo suyo parece una parodia de las ínfulas imperialistas de Enric Prat de la Riba cuando pretendía dar el salto de ‘Catalunya a Espanya’, cuatribarrarla del río al mar, reemplazar la murria castellana por el ‘seny’ catalán y lanzarse a la colonización del Magreb, pero Prat de la Riba no era indepe. Ni siquiera lo fue Sabino Arana Goiri, que terminó declarando, en un comunicado «grave y trascendental» a sus antiguos camaradas vendidos al oro fenicio de Bilbao, su intención de convertir al PNV en un partido españolista. Incluso el inventor del catalanismo, Valentí Almirall, se pasó en su andropausia a las filas de Lerroux.

A lo mejor Rufián ha caído en la cuenta de que, entre Nogueras y Orriols, lo va a tener muy crudo para acaudillar un separatismo étnico y por eso invoca al pueblo de Algeciras. Ya decía Pujol que los andaluces y charnegos en general son gente desestructurada. Haciendo honor a su apellido, Rufián se ofrece a hacer con Algeciras y con las chicuelas de Sumar y Podemos, salvando las distancias, lo que el Pichi de ‘Las Leandras’, espejo de rufianes, hacía con las suyas: «las educo y estructuro». Esperemos que se quede ahí y no se apunte a todo el chotis («y si alguna se me cuela, como no suelte la tela, dos morrás la suministro»).

Lo que no acabo de entender es por qué, puesto a ello, no se ha ofrecido para dirigir a toda la izquierda del Estado opresor, PSOE incluido, hacia el radiante porvenir y las mañanas que cantan ‘Els Segadors’, pues Sumar y Podemos son ya espuma de una ola extinta, pero al PSOE le queda todavía un poco de marcha. Por mucho que Rufián pegue la hebra con la Pirada o la Marrona, no se librará de «irse al carajo» –según su propia españolísima expresión–, solo o en compañía de las antedichas (que no aparentan morirse de ganas por ser sus, digamos, discípulas). Es difícil que pueda hacer sombra a Sánchez en lo de educar y estructurar a las Unidas y Desunidas: este las tiene muy bien enseñadas. Protestan y se ponen farrucas, pero a la hora de la verdá bajan el pistón. El propio Rufián lo ha hecho esta semana con el más notorio ‘siervo del Puto Amo’ (gran aportación de Felipe González a la compleja definición de Óscar Puente, terror de los viajeros al tren). O sea, que de qué te finges valiente, Gabrielillo.

En fin, que no basta llamarse Rufián. Hay que serlo, y eso requiere preparación y cálculo. Como para saber que si, partiendo de Algeciras, se pusieran uno detrás de otro todos los raíles de España, darían la vuelta al mundo. Es imprescindible aprender contabilidad con tu señora y hacer prácticas en empresas solventes y razonables. Un ejemplo de tal: entre un pobre ‘aficionao’ como Koldo García y una inasequible firma del ramo como Jeffrey Epstein, existe un término medio: pongamos que Sabiniano Gómez.