Teodoro León Gross-ABC
- Es lógico que el ministro de Transportes sea una estrella del sanchismo, puesto que es todo un símbolo del mismo
No es fácil competir con la arrolladora ‘Torrente presidente’ de Santiago Segura, que reina merecidamente en las carteleras, pero si hay otra película que pueda hacerlo es ‘Puente presidente’ del ministro de Transporte, que reina merecidamente en el lodazal de Twitter. Todo un peliculón. Hay muchos elementos comunes: la historia de un personaje chusco elevado a un cargo en el que brilla paradójicamente por su perfil chocarrero. También hay diferencias: la película de Torrente es inteligente y nada sectaria; mientras que la de Puente es una exhibición del matonismo tabernario, sin maldita la gracia, que exprime un sectarismo sólo excitante para los muy cafeteros. Torrente ha llegado a dar su mejor versión, y Puente la peor de las suyas. El tuit del AVE a Málaga frivolizando con el cribado del cáncer da su medida.
De hecho, Puente ya es el favorito de muchos para suceder a Pedro Sánchez. En definitiva, ha sabido conducir su carrera política con criterio, en estos tiempos del populismo más bizarro, bajo la certeza de progresar no por su buena gestión al frente del ministerio sino por sus tuits dinamiteros en X. El caos ferroviario no le mueve una ceja, pero en Twitter no pasa un adjetivo sin vaciar el cargador durante horas y horas. Puede ignorar incluso a las víctimas de un accidente de trenes, pero no perdona un tuit. Estos días se ha lanzado contra periodistas y políticos de Málaga y de Andalucía. Desde allí se le reprocha que con Cataluña no sucedería, pero no por la calidad del servicio ferroviario –malo en todas partes, como corresponde a una mala gestión y al lastre de corrupción bajo el sanchismo en ese ministerio– sino por su actitud. Allí se baja los pantalones hasta las cachas para atender a sus autoridades y líderes como ‘un servidor, un esclavo, un amigo, un siervo’, sin polemizar incluso ante los exabruptos ventajistas de Rufián, y haciendo rodar cabezas para contentarlos… En definitiva, sumisión en Cataluña, y prepotencia con Andalucía, que sin duda considera una comunidad de segunda. Se le ha visto el plumero.
Es lógico que Puente sea una estrella del sanchismo, puesto que es todo un símbolo del mismo. Mientras Sánchez va dando lecciones por el mundo sobre política digna y valores contra el populismo, en su cruzada contra el ‘hodio’ en redes sociales y los bulos… tiene un ministro que brilla con el cuadro clínico completo de esas patologías políticas. Esto es muy de Sánchez, un vendehúmos de la ética que le ríe las gracias a Puente incluso en público. Lo adora desde el discurso de la investidura fallida de Feijóo con colmillo de rottweiler. Sabe que Puente no pasaría la prueba del polígrafo en su ‘máquina del Hodio’, pero no tendrá que hacerlo, porque sólo se perseguirá a la oposición. El sanchismo distingue el ‘HodioMal’ y el ‘HodioBien’. Esta es la película: ‘Puente presidente’. Sin duda será un digno sucesor para el sanchismo.