Pablo Sebastián-Vozpópuli
- El ‘pacifista’ presidente del Gobierno no se anda con chiquitas a la hora de ejercer su omnímodo poder frente a quienes se atreven a desafiarle
El Consejo de Administración de Indra ha aceptado la dimisión de su presidente Ángel Escribano, que le había sido solicitada por el Gobierno, y a la que un temerario el ahora dimitido se había opuesto inútilmente. Hasta que este miércoles enseñó bandera blanca, y asumió, con su renuncia, la realidad política del mando de Pedro Sánchez y la empresarial de la SEPI, primer accionista de la Compañía en el nombre del Estado. La SEPI propuso al Consejo de la compañía como presidente a Ángel Simón, muy próximo al PSC, exconsejero delegado de CriteriaCaixa, una jugada con la que Sánchez se saca la espinita de su fiasco con Isidre Fainé. Activo ejecutor de toda esta operación ha sido Manuel de la Rocha, jefe de la Oficina económica de Presidencia y otrora amigo de Escribano, al que hace pocos días le pidió su dimisión tras convocarlo en La Moncloa, como meses atrás hizo este ‘Angel Exterminador’ con José María Álvarez Pallete, ex presidente de Telefónica.
En una carta de despedida, Escribano, sin señalar al Gobierno directamente -todavía tiene muchos intereses y acciones en la Compañía- el hasta ayer mismo presidente de Indra escribe: ‘Fiel a los valores de responsabilidad y lealtad que siempre he defendido, no puedo permitir que mi continuidad interfiera en la estabilidad de la compañía, en sus profesionales y en la confianza de sus inversores”. Lo que no aplicó cuando rechazó la primera petición de dimisión que le hizo La Moncloa, y a la que se enfrentó hasta darse cuenta que tenía perdida la partida y por fin decidió renunciar. El ‘pacifista’ Sánchez no se anda con chiquitas a la hora de ejercer su omnímodo poder frente a quienes se atreven o se dediquen a desafiarle porque nuestro presidente, que alardea de sus enfrentamientos con el poderoso Donald , no se va a dejar intimidar por un empresario como Escribano. Máxime si, además, había caído en un ‘conflicto de intereses’ más bien obsceno al pretender, desde la presidencia de Indra, fusionar esta empresa estatal con su empresa familiar, en pos de convertirse en primer accionista de Indra en el menoscabo de la SEPI.
Perder tiempo y dinero
En pasados días, el ya ex presidente de Indra no solo se negó a abandonar la presidencia de la compañía como se lo había pedido el Gobierno a través de la estatal SEPI (el primer accionista de la Compañía con el 28 %, frente al 14,3 % de los Escribano) sino que, además, el ‘rebelde’ se hizo fuerte en el Consejo de Administración desafiando a Pedro Sánchez, quien le habrá recordado que el primer cliente de las empresas de Defensa es el Estado, tanto para Indra como para EM&E la empresa familiar de los Escribano, que pretendían fusionar con Indra. Enfrentarse al jefe de Ejecutivo, además de la mano del ahora maldito para la Moncloa presidente del Grupo Prisa, Josep Oughourlian, son ganas de perder el tiempo y dinero, máxime cuando los planes de Escribano pasaban por resistir poco más de un año al frente de Indra a la espera que Alberto Núñez Feijóo llegara al Gobierno y entonces proceder a la fusión de Indra con su empresa EM&E, con o sin ‘conflicto de intereses’.
Pero que le pregunten al presidente del BBVA, Carlos Torres, lo que le pasó cuando desoyó la posición del Gobierno en contra de su fusión ‘no deseada’ con el Banco Sabadell. Pues que el banco catalán le ganó el pulso a Torres, que ahora tiene en su horizonte más inmediato el juicio a su predecesor Francisco González por los espionajes del comisario Villarejo en favor de la entidad. Los Escribano pierden el control y el poder de Indra, pero desde que, en tres fases, fueron comprando sus participaciones en la compañía han generado unas plusvalías que se estiman en unos 800 millones de euros. Lo que no está nada mal, aunque con su operación de fusión de Indra con su empresa familiar su ‘pelotazo’ final habría sido muy superior. Y eso lo ha impedido Sánchez aunque, en el envite, también se ha diluido -de momento en estos tiempos belicosos- el plan de crear una gran empresa española de la defensa y la tecnología, un ‘campeón’ español en el mercado internacional. Pero eso a Sánchez le da igual. Lo que no consiente el presidente es que nadie, por muy rico y poderoso que sea, le toque el sombrero (o la gorra, estilo Trump) porque se considera ‘Rey del mambo’ y nadie lo puede eclipsar.