Editorial-El Correo
La convulsión desatada en todo el mundo por la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán ocupa el centro de la preocupación de los vascos. Afectados de manera directa por la inmediata repercusión en el encarecimiento de los combustibles, la cesta de la compra o los planes de vacaciones para el verano, son conscientes de que el impacto de la crisis aún se alargará durante varios años. Y no dudan en castigar con su mayor antipatía a EE UU, al que conceden aún peor valoración que a Rusia entre los grandes actores internacionales. El primer Sociómetro del Gobierno vasco en el presente ejercicio vuelve a constatar el malestar por el difícil acceso a la vivienda en una Euskadi en general satisfecha. Cuando se aprecia que las instituciones asumen la inquietud ciudadana por la sanidad y la inseguridad y despliegan medidas, la percepción mejora de forma apreciable. Del mismo modo que las complicaciones en la industria se traducen en una mayor intranquilidad por el empleo. Según la encuesta, un 12% identifica la inmigración como problema, en particular en el espectro de los votantes de la derecha. Un porcentaje que debe contribuir a abordar el fenómeno sin estridencias.