Jesús Cuadrado-Vozpópuli
- La odia tanto como la admiran las democracias occidentales
En la caída, es este el momento más peligroso del sanchismo. El presidente del Gobierno se mantiene aún mudo ante la amenaza de Putin a la empresa española Oesía, señalada como objetivo militar. Ninguna sorpresa, si te fijas en los aliados internacionales a los que se ha asociado. Se vio en la visita a la dictadura china, apoyo vital para Rusia contra Europa, o en el desarrollo de la cumbre chavista de Barcelona, con unos protagonistas convocados por el Psoe, sostén imprescindible de las dictaduras de Venezuela y Cuba. Que hayan intentado camuflarlos de socialdemócratas, como ha hecho profusamente El País, es solo otra exhibición de cinismo. Si el presidente colombiano y exguerrillero Gustavo Petro es un moderado laborista, ¿qué serían entonces los primeros ministros de Canadá o Dinamarca?
Para entender la sumisión de este Gobierno al bloque liderado por China, compárese el viaje de Sánchez a este país con los de la dirigente histórica del chavista Grupo de Puebla Cristina Kirchner en 2010 y 2015 y el del primer ministro alemán Friedrich Merz en 2026. La entonces presidenta argentina anticipó milimétricamente los pasos seguidos por el presidente español una década después. Ella ofreció Argentina a las empresas chinas de “puerta de entrada a América Latina”, como el jefe del Psoe les propuso España para plataforma de su acceso a Europa. Los resultados fueron también similares. En esos cinco años, el déficit comercial argentino con China pasó de 1.200 millones de dólares a casi 6.000, en tanto el de España, entre 2021 y 2026, creció desde los 26.000 millones de euros a más de 44.000.