Tonia Etxarri-El Correo
Si María Jesús Montero, exvicepresidenta primera y exministra de Hacienda, no fuera, además, candidata del PSOE en las elecciones andaluzas, su comparecencia ayer ante la ‘comisión Sepi’ del Senado habría suscitado menos expectativas. Pero su condición preelectoral impregna de tinte de campaña cualquier intervención suya en la actualidad. La de ayer, en sede parlamentaria, no iba a ser menos. A la dirigente socialista le habría gustado usar su jornada para cualquier acto de propaganda donde poder descalificar a sus competidores en Andalucía sacando a colación los cribados del cáncer de mama, por ejemplo. Pero ayer debía responder en calidad de máxima responsable de la empresa pública Sepi, que está siendo investigada, entre otras cosas, por un supuesto caso de corrupción vinculado a la adjudicación de contratos públicos.
Una citación incómoda para Montero teniendo en cuenta que se produce en plena carrera electoral en Andalucía, donde las encuestas le son tan desfavorables que se aventuran a pronosticar que su candidatura podría obtener el peor resultado de la historia de su partido en esa comunidad.
Sostienen los socialistas que el PP está utilizando su mayoría absoluta en el Senado como arma política contra Montero, realizando una injerencia en unas elecciones autonómicas. Por eso, el PSOE había recurrido la citación ante la Junta electoral, a fin de impedirla por coincidir con el tiempo electoral. Pero fracasaron en el intento. El caso es que aunque el PP asegura que presentó el plan de trabajo de la comisión hace más de dos meses, cuando todavía se desconocía la fecha de la cita con las urnas en Andalucía, esta comparecencia perjudica la imagen de la candidata socialista.
Nadie le salvó del trago a Montero. A pesar de su intento de victimizarse vinculando su presencia con su condición de candidata, todas las preguntas iban dirigidas a su gestión como responsable política de la Sepi, con su expresidente, nombrado por ella, imputado por participar en un entramado de adjudicaciones públicas irregulares. A desgana y poco colaboradora, revolviéndose contra la mayoría del Senado , quien fue la máxima responsable del organismo público que otorgó los polémicos rescates a las aerolíneas Air Europa y Plus Ultra, ayer se sacudía el lastre como podía. «La mujer con más poder del conjunto de la democracia», según su propia definición, resulta que no controlaba nada sobre las presuntas irregularidades en los contratos y nombramientos de la Sepi. El rescate de Air Europa fue, en realidad, «un préstamo con procedimiento autorizado por la Comisión Europea» que, de nuevo, está siendo investigado por los tribunales.
Seguimos sin saber si la Sepi fue utilizada como canal de influencia o de enriquecimiento ilícito. Para el socialista Alfonso Gil, el único objetivo de la comisión era atacar a «la futura presidenta de la Junta de Andalucía». Textual. Las respuestas que ayer no dio María Jesús Montero tendrán que ser resueltas cuando la Audiencia Nacional levante el secreto de sumario del ‘caso Sepi’. No es magia. Son nuestros impuestos.