Susana del Río-El Correo
Experta en Unión Europea
- LA UE necesita su propia capacidad de defensa, complementaria a la de la OTAN
En el punto de inflexión de una curva que se dibuja de manera cóncava o convexa la UE vuelve a conseguir que el trazo comience a subir. Es cierto que, cuando ponemos en la balanza los logros con las dificultades, existe una inclinación a que se contrarresten ambos lados pero, en esta etapa, observamos alza. La sincronización de propuestas enfocadas al tejido empresarial europeo y a una reindustrialización de la UE acoplada a la geopolítica actual impulsan la curva hacia arriba.
Sobre la balanza, podemos observar un ejemplo estos días: la caída de Orbán y la llegada de Péter Magyar imprime un impulso europeo para Hungría que ahora camina hacia una apertura europeísta. En Bulgaria, gana las elecciones con mayoría absoluta Rumen Radev, calificado de euroescéptico y prorruso. Si analizamos el impacto que pueden tener estos dos acontecimientos, en un primer momento la buena noticia parece retraerse ante la llegada de Radev, pero también hay motivos para la esperanza.
Pienso en la petición de Ursula von der Leyen y de António Costa a Radev de trabajar por una UE más fuerte para impulsar a Bulgaria a afianzarse en el Consejo Europeo con un dirigente que, aunque euroescéptico, pueda templar las relaciones con Putin. Bulgaria ha conseguido estabilidad política y sus ciudadanos quieren mantenerla. La coherencia debe primar en el posicionamiento de los líderes europeos.
El resultado de las elecciones en Hungría tiene efectos directos en la capacidad de decisión de la UE. En temas geoestratégicos, disloca dinámicas de bloqueo que ha impuesto Orbán. Respecto a la guerra en Ucrania, Zelenski ha anunciado la reapertura del oleoducto en un gesto hacia Magyar, que ya no mantiene el veto de Hungría al préstamo de 90.000 millones de la UE a Ucrania. En esta línea, hay que retomar el debate del paso de la unanimidad a la mayoría cualificada.
Europa está definiendo su poder estratégico. La UE tiene que seguir trabajando en su profundización política y, al mismo tiempo, mirar más allá. La escala a la que la UE debe enfocar su trabajo es la continental. La Unión Europea está comenzando una andadura proactiva. Esta tendencia dibuja la inflexión europea ascendente. Una UE proactiva en la que la Comisión está proponiendo diferentes programas.
En cuanto a agilizar trámites para que las empresas avancen hacia el objetivo de la Autonomía estratégica europea con realismo, es clave que la empresa no se encuentre encorsetada para que gane competitividad. Al mismo tiempo, es importante que la UE continúe siendo fuerte en modelo regulatorio. En un tiempo en el que el tablero global se está reorganizando con modelos diferentes al europeo como EE UU, China o India, donde algunos líderes como Trump en ocasiones desacoplan el equilibrio global, la UE debe continuar siendo ejemplo en regulación, en orden. En el modelo normativo también se cimenta el poder integrador de la UE.
Como explicaba en la tribuna ‘Régimen 28 europeo’, desde la primera vez que leí el informe de Enrico Letta, ‘Mucho más que un mercado’ lo primero que me llamó la atención fue el Régimen 28, un país societario en el que las empresas puedan realizar transacciones, creación de nuevas empresas, actividad financiera y comercial de manera ágil con una regulación común. La piedra angular es el instrumento EU Inc.
La UE también está demostrando que es proactiva con proyectos como el Schengen militar, SAFE o el ‘Made in Europe’. Quiero destacar el programa AGILE dotado de 115 millones para la aceleración de proyectos tecnológicos implementando innovación ágil en la industria de Defensa. También la herramienta ‘AI Continent’, orientada a Inteligencia Artificial y a la doble transición ecológica y digital.
Estas iniciativas son catalizadoras de crecimiento empresarial. El nudo gordiano es la conjugación entre los valores europeos -democracia, Estado de derecho, derechos fundamentales- y la puesta en marcha, desarrollo e implementación de respuestas tangibles. Respecto al Marco Financiero Plurianual 2028-2034, el sector empresarial debe estar muy atento al diseño del futuro Presupuesto europeo.
La tensión en el estrecho de Ormuz y la guerra en Ucrania desencadenan una tormenta geopolítica. Europa tiene que contar con una defensa, complementaria a la OTAN, mostrando su propia capacidad militar. El fortalecimiento de la Defensa europea es la llave de nuestra Seguridad común. Sin seguridad no hay estabilidad y, por tanto, no hay crecimiento. Nuestra industria tiene que integrarse para ser campeones nacionales y europeos. Nosotros, campeones españoles y europeos.
Es clave unir las dimensiones nacional y europea para identificar ventajas competitivas, anticipar riesgos, gestionarlos, consensuar respuestas y desarrollar iniciativas empresariales con proyección. Necesitamos gobernanza multinivel y escala. Europa es nuestra misión estratégica más relevante.