Gabriel Sanz-Vozpópuli

  • Aunque Page, Barbón y los alcaldes intentan evitarlo por todos los medios, “solo le queda eso para movilizar al PSOE”, coinciden diversos altos cargos ‘populares’

El PP está cada vez más convencido de que Pedro Sánchez planea juntar las elecciones generales con las autonómicas y municipales el último domingo de mayo de 2027, porque es “el único recurso que le queda para movilizar a un PSOE en modo sálvese quien pueda” tras las debacles electorales en Extremadura y Aragón -algo menos en Castilla y León-, y la previsible derrota el 17 de mayo en Andalucía de la número dos y exvicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero.

Distintas fuentes de la Ejecutiva popular y del PP en los territorios consultadas por Vozpópuli creen que tras sufrir otra derrota y en territorio tan significativo como es Andalucía para los socialistas -la tercera parte de la militancia total, unos 42.000-, los barones con mando en plaza, el castellano-manchego, Emiliano García Page, y el asturiano, Adrián Barbón, así como los alcaldes van a presionar lo indecible a Sánchez para que no lleve a cabo ese superdomingo electoral en mayo del 27.

“Saben que les perjudica compartir cartel con un Sánchez abrasado porque entonces no se evaluará su gestión autonómica o municipal, solo se debatirá sí él debe continuar o no en el Gobierno, y eso les arrastra inevitablemente a un cataclismo”, señala a este periódico alguien muy cercano a Alberto Núñez Feijóo.

“Ni quiera Page” gobernaría

En ese escenario, “ni siquiera Page” tiene garantizada la reelección, sostienen esa fuente y otras. Y es que, en 2023, el presidente castellano-manchego logró 17 escaños, apenas uno más que la suma del PP (12) y Vox (4), aún cuando sacó más del 45% de los votos.

En la Dirección Popular se estima, no obstante, que a los críticos del sanchismo “les va a dar igual” porque al presidente del Gobierno, sin mayoría parlamentaria para aprobar nada -esta misma semana a Junts per Catalunya le instó a convocar elecciones-, ya solo le importa el calendario judicial de su esposa, Begoña Gómez, y su hermano, y llegar a los sucesivos juicios orales en el poder, no fuera de él.

El control de la Fiscalía y otros resortes se ha convertido en una “obsesión”, insisten, y las presiones de Page y otros críticos no harán mella en el ánimo de Pedro Sánchez de resistir hasta el final. Precisamente, por esa misma razón Montero no logró convencerle para que juntara las elecciones generales con las andaluzas este 17 de mayo.

El aviso del boicot a Montero

Admiten en el PP, además, que la estrategia del No a la Guerra y su enfrentamiento a cara de perro contra Israel le está funcionando para sobrevivir en los sondeos, porque le está sirviendo para aglutinar en torno a su figura a toda la izquierda; eso sí, a costa de hacer desaparecer a Sumar y Podemos, lo cual convierte en inviable cualquier opción de seguir en el Gobierno después de esas elecciones.

“Se trata, más bien, de buscar una derrota dulce que le permita sobrevivir como secretario general del PSOE una vez fuera del Gobierno”, a la espera del desgaste de Feijóo tras haber formado gobierno con Santiago Abascal y Vox dentro del mismo, sostiene un barón popular con mando en plaza.

“Pedro Sánchez sabe que si van por separado los alcaldes y los barones, no van a hacer campaña por él, ya lo está viendo aquí en su candidata Montero”, explica una fuente del PP andaluz en referencia a la desmovilización orgánica del PSOE-A, que ha obligado a La Moncloa a montar una campaña electoral en la que van a participar hasta seis ministros para contrarrestar el boicot de alcaldes críticos.

Esta postura de los alcaldes andaluces, por temor a que una derrota histórica de la exministra de Hacienda frente a Juan Manuel Moreno Bonilla -casi todos los sondeos dan al PSOE-A por debajo de los 30 diputados que logró Juan Espadas en 2022-, ha supuesto un aviso a Sánchez de lo que le espera si convoca elecciones antes o después del último domingo de mayo: escasa o nula movilización del partido, la púnica baza que le queda para lograr la dulce derrota.