Pablo Martínez Zarracina-El Correo
- El exministro Ábalos se presenta en el Supremo como una víctima y reconoce un «vínculo singular» con Koldo
José Luis Ábalos declaró ayer en el Supremo y fue un exceso autoritario del tribunal que no se le dejase fumar. Y que no se bajasen las luces de la sala. Y que no se instalase en ella un piano en el que un viejo perdedor tocase, apestando entre humo y sudor, canciones que saben a derrota y a miel. Aun así, el exministro se mantuvo fiel a sí mismo y pareció aferrarse a su habilidad retórica y su voz rugosa, al énfasis lento y desencantado con el que deja caer sus mejores frases.
Quizá imitar a Humphrey Bogart no sea una estrategia de defensa óptima, pero un hombre debe morir bajo sus propias leyes. Y a Ábalos las frases cortas, duras, redondas, parece que se las escribe Dashiell Hammett. Ayer mismo, sobre Jésica: «Es una persona a la que quise». Sobre el piso de Jésica en la Plaza de España de Madrid: «Yo nunca pernocté en ese apartamento. El que no tuvo nunca llaves fui yo. El que no estuvo una noche fui yo». Sobre Colombia: «Fui a Colombia a reencontrarme. Con mi hijo. Con mi hija. Con mi pareja». El siguiente paso habría sido dirigirse al fiscal Luzón clavándole la mirada como filmado por John Huston: «Si es delito sentir un amor que quema más que el fuego, soy culpable. Y si lo es permitir que en medio del incendio una rubia de ensueño te destroce el corazón, lo soy más todavía».
Ábalos se presentó como una víctima y como un meme, se dio por condenado y confirmó que ha unido su destino al de Koldo, en la salud y en Soto del Real. Él no sabe nada de negocios raros. Él tenía era una agenda infernal. Y la misión de recomponer el PSOE y salvar a España del covid. Eso sí, de las gestiones se ocupaban en el ministerio. Él ni siquiera se ocupaba de su propio dinero porque estaba a otras cosas. Por ejemplo, a una vida sentimental compleja, pero bienintencionada. Y, bueno, con Koldo no tenía un ‘bisnes’ , sino un «vínculo singular» basado en la lealtad. Deseoso de facilitarle la vida, Koldo le pagaba todo por adelantado -comidas, viajes, casas- y luego ya arreglaban cuentas como hacen los amigos cuando se acuerdan, sin entrar en detalles: «Dime cuántos miles de euros te debo, tronco». José Luis Ábalos, exsecretario de organización del PSOE, dijo ayer que en el partido los gastos se pagaban tradicionalmente en metálico y sin preguntas para evitar cotilleos. Al ser el ‘caso mascarillas’ lo que se está juzgando en el Supremo, cabe desear que la élite de la judicatura española esté pudiéndose concentrar en lo de las mascarillas, a diferencia de todos los demás.
Rusia
Risas enlatadas
Informa el ‘Financial Times’ de que Vladímir Putin se bunkeriza por temor a que intenten asesinarlo. Zelenski encabeza la lista de candidatos y en el Kremlin preocupa la habilidad que han adquirido en Ucrania con los drones desde la invasión. Es la amenaza ucraniana lo que explica que este año el desfile del 9 de mayo vaya a celebrarse en Moscú en formato minimalista, sin vehículos blindados ni misiles. «No son tan fuertes como antes», dijo ayer Zelenski, no descartando la posibilidad de «atacar ese desfile». Alimentar la paranoia del enemigo es una de las pocas acciones militares que salen gratis. Lo novedoso es quizá que en el Kremlin comienzan a temer también la conspiración interna. Hay informes de inteligencia extranjeros que añaden ese factor para explicar el aislamiento de Putin. Que su presencia en los asuntos nacionales haya disminuido hace crecer el descontento entre la población. Al parecer, tampoco ayuda al contento popular que la obsesión con los drones provoque en Moscú frecuentes cortes de Internet. Todavía no es la invasión de un país vecino sino la cobertura del móvil lo que hace tambalearse al tirano contemporáneo. Hace nueve días en el Kremlin vieron como un tipo armado intentaba llegar esprintando hasta Donald Trump. Con su aspecto de único pasajero sobrio en el tren nocturno a Novosibirsk, el portavoz del Kremlin Peskov transmitió el rechazo de Putin: «El presidente siempre ha condenado de manera sistemática cualquier manifestación de violencia». Lo que se echó en falta a continuación fueron las risas enlatadas.