José Alejandro Vara-Vozpópuli
- «Sabes que el cianuro me iba a gustar», el nuevo himno de la Fiscalía General
No digas a tu madre que eres fiscal, dile que eres pianista en una casa de putas. Antes se decía de los periodistas periodista. Después de la entronización de Peramato como fiscal general del Estado, también conocida como Pedro-mato en feliz hallazgo de FJL, no cabe esperar mucho de esa declinante institución. Depende del Gobierno, ¿verdad? Así recordaba el gran narciso en una de sus más chulescas apariciones televisivas. Algunos fiscales generales intentaron disimularlo, con escaso éxito. O, al menos, braceaban con el empeño de hacerse valer.
Ahora, esa ‘organización criminal’ que llegó hace ocho años al poder , según la UCO, hoza con absoluta tranquilidad y ostensible desparpajo amparada en dos vértices amigables, la Fiscalía y el Constitucional, que la amparan en sus saqueos, le condonan sus deudas y le perdonan sus delitos. “Todo se arregla”. La frase que más odiaba Maigret es el lema que preside el frontispicio de la Moncloa. ¿Condenas, penas, sentencias? Ya vendrán Pumpido y Peramato a “poner las cosas en su sitio”, como gusta de recitar al presidente cuando le preguntan por los escándalos que le rodean.
Primero fue Dolores Delgado, llámame Lola; luego Álvaro García, llámenle don Alvarone y ahora le toca el turno a Teresa Peramato, de rostro inescrutable como una berenjena, a quien algunos colegas la conocen como Peramato YeYé por aquella canción de Glutamato Yeyé, el grupo pop de la movida que cantaba “sabes que el cianuro me iba a gustar”, como le agrada a la fiscal Pilar Rodríguez, que sugería añadir un poco de cianuro a la nota de prensa para enjaular al novio de Ayuso. Peramato la acaba de ascender, igual que a la señora de don Alvarone.
El ‘número 1’ y Begoña
En este espeso lodazal chapotea ahora el Ministerio Público, convertido en una especie de cochiquera pestilente en la que un grupete de sectarios y activistas se ha hecho con los mandos y está a dos minutos de dinamitar lo poco que queda en pie del Estado de derecho. Peramato, que solo lleva unos meses en el cargo, acaba de lanzar un aviso a maleantes con la orden de no reducir la condena al comisionista Aldama porque le dio por tirar de la manta y mandó a la trena al trío del Peugeot. El fiscal Anticorrupción le iba a premiar, según indicios, con la puesta en libertad a cambio de sus pruebas. ¡Herejía! No se puede permitir que quien osó señalar a Sánchez como el ‘número 1’ de la trama delictiva y quien acaba de reabrir el pufo de Begoña con el Instituto de Empresa de Diego del Alcázar, vaya a irse de rositas. Siete años y ni uno menos.
Ojo que Aldama todavía puede largar sobre la financiación del PSOE, sobre los cupos de Hidrocarburos (MJ Montero, Teresa Ribera…), sobre el rescate de Plus Ultra (Zapatero), algunos detalles de Air Europa (Begoña). Quizás ahora se lo piense y cerrará la muy para siempre. Igual que cuantos tengan la tentación de denunciar algún indicio que salpique o implique a la aborrecida banda. “A quienes usen la palabra les prometo un infierno maravilloso”, advertía el tintorero enmascarado de Borges. Todos muditos.
Cómo frenar el desamparo
Ábalos y Koldo serán condenados. Quizás pasen cinco años ente rejas, no muchos más. Quizás les alivie un indulto, o les rescate el Constitucional. Ojo que Begoña irá a juicio el año próximo. ¿Se acollonará el jurado? Nadie la imagina en Alcalá Meco, pese a sus muchos emprendimientos sospechosos. En adelante, no habrá más causas que inquieten al sanchismo. ¿Quién osará interponer una denuncia, quién será el valiente delator de una coima, quién apuntará con el índice a algún protegido por el caudillo?
“Sabes que el cianuro me iba a gustar” es el nuevo himno de los fiscales que se dicen progresistas, pequeña colla de trepas fanatizados que han sometido a este pilar de la Justicia y le han despojado de su dignidad ética y su indomable espíritu de antaño. Salvo excepciones claro. El ‘absolutismo’ del que hablaba en su auto el juez Peinado arrasa con todo. Dos gestos necesarios aventarían el espanto. Que el tribunal que juzga a estos prohombres del sanchismo contravenga la orden de la fiscal y aligere la condena de Aldama y que los casi dos mil fiscales que pululan por aquí con título y toga, levanten la cerviz y enseñen el colmillo de la dignidad.
La fiscal Peramato, mientras tanto, seguirá entonando alegremente lo del cianuro durante los próximos cinco años y no le podrá mover de su silla ni siquiera Feijóo si algún siglo de estos logra realizar su sueño de llegar al Gobierno. “Estos tiempos que vivimos superan toda ficción», entonaba también aquella banda, todo un homenaje a la actual pesadilla.