Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • La realidad hoy es que el frente de batalla está bloqueado, Moscú y otras ciudades reciben constantemente ataques de misiles y drones; hay más de un millón de bajas en la guerra y, por más que la propaganda oficial lo intente ocultar, el descontento en la sociedad es creciente

Rusia conmemoró ayer con la máxima solemnidad el 81 aniversario de la victoria de la Unión Soviética sobre Alemania. Desde su llegada al poder hace más de un cuarto de siglo, Putin ha convertido la conmemoración de esa victoria en una celebración de la máxima importancia nacional. En palabras de Yaroslav Trofimov en el WSJ. El 9 de mayo se ha convertido en un acto «religioso nacional». Un día que une a todos los rusos en torno a su líder para conmemorar la derrota de los nazis. Era una reivindicación retórica que garantizaba la unidad de la nación. Pero eso parece haberse acabado.

Rusia sostuvo que su invasión de Ucrania era para acabar con el régimen nazi de Kiev. Lo que no era mal órdago, considerando que Volodimir Zelenski es judío. Pero sucede que, al celebrar ayer el aniversario de la derrota de los nazis de Hitler, más de un ruso habrá sacado la cuenta de que Rusia lleva más tiempo intentando derrotar a la Ucrania de Zelenski que a la Alemania de Hitler. ¿De verdad es más poderosa la Ucrania a la que atacó Rusia por sorpresa que la Alemania que invadió la Unión Soviética? Ni los rusos más leales a Putin parecen seguir creyéndose eso.

Las celebraciones de ayer en la Plaza Roja tuvieron que recibir una protección excepcional. Se declaró un alto el fuego unilateral por parte de Rusia y se empleó la tecnología para impedir el uso de medios cibernéticos para atentar contra las autoridades.

La realidad hoy es que el frente de batalla está bloqueado, Moscú y otras ciudades reciben constantemente ataques de misiles y drones; hay más de un millón de bajas en la guerra y, por más que la propaganda oficial lo intente ocultar, el descontento en la sociedad es creciente. El 9 de mayo de 1945 las tropas soviéticas estaban en Berlín. A estas alturas de la guerra en Ucrania, Kiev no está ni en el radar. La diferencia es muy humillante para el honor ruso. Ya en enero la duración de la guerra en Ucrania superó la de la guerra contra la Alemania nazi. Pero cuando ayer se conmemoraba en la Plaza Roja el aniversario de la victoria en la Gran Guerra Patriótica, lo que muchos rusos veían es que la gran victoria contra Hitler no puede ser ni igualada por una victoria contra Zelenski. ¿De verdad alguien puede creerse que Rusia está ganando esta guerra? Para Rusia, no desalojar al Gobierno de Ucrania es perder la guerra. Para Ucrania, resistir es vencer, aunque no pudiese recuperar la soberanía sobre la totalidad del territorio que tenía cuando fue invadida por Rusia.

Hace cuatro años, la mayor parte de la población rusa se sentía segura. Hoy, poblaciones que están a 1.600 kilómetros de la frontera con Ucrania sufren ataques con regularidad. Ataques que empezaron por motivar un sentimiento nacionalista y hoy empiezan a generar un sentimiento de rencor hacia Putin. Un sentimiento de que Putin, tras veintiséis años de poder, ya no tiene un contacto con la realidad. Lo típico de tantos dictadores.

En España y en el entorno de Vox sigue habiendo muchos amigos de la Rusia de Putin. Aunque también hay grandes detractores del presidente ruso en esas filas. Pero les aconsejaría que reflexionen si es conveniente apoyar a un presidente al que se le caen los opositores por las ventanas y un tipo cuya fuerza militar no le da ni para derrotar a Ucrania. Ellos verán.