Gabriel Sanz-Vozpópuli

  • Entre la ausencia de Marlaska en el funeral por los guardias civiles y las palabras de la candidata para justificar lo injustificable, el domingo electoral en Andalucía pinta bastante negro para el PSOE

Se insistió desde el equipo de la candidata socialista para estas elecciones andaluzas, María Jesús Montero, en que iba a haber un “desembarco” (sic) de ministros al objeto de “arroparla”, y resulta que el único desembarco verdaderamente imprescindible, el del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, el sábado en el funeral por los guardias civiles muertos mientras perseguían una narcolancha, no se produjo.

¿En que quedamos? Esa ausencia institucional del ministro del Interior en Huelva no es sólo es una falta de respeto a las familias de dos servidores públicos fallecidos en acto de servicio bajo su mando -que lo es-; se antoja, en tiempo electoraluno de esos errores no forzados tan propios del final de ciclo y, particularmente, de quien ya se siente ocho años después de llegar al cargo por encima del bien y del mal.

Alguien debería recordarle al otrora juez de la Audiencia Nacional, testigo en otro tiempo de tantos asesinatos de policías y guardias civiles a manos de ETA, que ostentar el récord de longevidad en la silla caliente de Interior no es sinónimo de buena ejecutoria; solo revela la parálisis, el miedo de quien le puso ahí en junio de 2018, Pedro Sánchez, a remover la patata caliente que siempre es la seguridad del Estado.

¿Nadie le avisó del error de no acudir?

Lo primero que llama la atención es que ninguno de los cientos de asesores a sueldo de La Moncloa, de Ferraz y de su propio departamento del error que estaba a punto de cometer; y mira que tuvieron todo el viernes para percatarse. En serio, ¿Nadie se dio cuenta -o sí- de que estaban dejando a los pies de los caballos a una María Jesús Montero obligada a suspender en señal de luto sus actos de campaña del sábado?.

A su llegada y a la salida de la Iglesia onubense donde se celebró el oficio fúnebre, la número dos de los socialistas fue abucheada por parte de un público que culparía a éste y a cualquier Gobierno de que la droga campe a sus anchas en esa zona del litoral andaluz convertido en territorio sin ley. No era difícil intuir qué iba a pasar… ¿Por qué dejaron que ocurriera?

Y para más escarnio, a esa hora del funeral, el ministro ausente comparecía ufano en Madrid junto a la ministra de Sanidad, Mónica García, a informarnos del operativo montado por el Gobierno para acoger en Tenerife a los turistas del crucero MD Hondius afectados por el Hantavirus… como si su función de convidado de piedra en una crisis eminentemente sanitaria no la hubiera podido protagonizar su secretaria de Estado; esa a la que Marlaska envió a las exequias por los guardias civiles con tal de ahorrarse unos abucheos que le van en el sueldo.

Falta de sensibilidad

Pero como las desgracias -las políticas también- nunca vienen solas, ya se las apañó Montero para terminar de arreglar el desaguisado político este lunes en Canal Sur, último debate electoral de la campaña, cuando calificó de “accidente laboral” (sic) la muerte de los dos guardias civiles mientras perseguían, impotentes, en una zodiac a unos narcotraficantes que se han adueñado de las aguas de Huelva y Cádiz.

Pareciera que la candidata y sus asesores (porque lo del “accidente laboral” lo llevaba escrito) estuvieran invocando aquel viejo proverbio griego que señala que los dioses ciegan a los que quieren perder. Aunque sólo sea por la falta de sensibilidad que denota tan fría expresión dedicada a quienes se juegan la vida para protegernos, como si hubieran caído de un andamio.

No es posible, además mayor despropósito que semejante mensaje dirigido a los electores de Huelva, una provincia donde el PSOE se juega este domingo la diferencia entre perder dignamente frente a Moreno Bonilla o caer de forma estrepitosa por debajo del suelo histórico de 30 diputados que dejó en los comicios de 2022 su antecesor, Juan Espadas. 

La última encuesta de GAD3 para ABC sitúa a Huelva como una de las provincias donde puede terminar decidiéndose el equilibrio final del próximo Parlamento andaluz. Y lo hace apuntando a un escenario especialmente delicado para los socialistas: El PP repetiría el resultado de 2022 con seis escaños en la provincia, al igual que Vox -uno-, pero deja a los socialistas en tres diputados, uno menos de los cuatro que conservan actualmente… Ese sí que puede ser un “accidente laboral” que acabe este domingo con la carrera de la todopoderosa, según sus propias palabras, vicesecretaria general del PSOE y ex ministra de Hacienda.