José Alejandro Vara-Vozpópuli

  • El PSOE se diluye rumbo a la creación del partido sanchista con el que el caudillo concurrirá a las generales

Sánchez cierra este domingo su glorioso ciclo de derrotas en elecciones regionales. Extremadura, Castilla la Vieja, Aragón y ahora Andalucía. Un hoyuelo más en la tumba, diría Dickinson. Participó in person en todas las campañas. En todas anunció una victoria socialista y un triunfo de su candidato. “María Jesús será la presidenta de la libertad y del progreso”, mitineaba con escaso entusiasmo estos días en sus absurdas correrías por el Sur. Sabe que va a perder. Poco le importa. Cantará como un triunfo si Juanma Moreno no consigue revalidar la mayoría absoluta. Como cuando el Atleti saca el champán porque no gana el Madrí, lo que últimamente es norma.

Las urnas le dan la espalda, el voto le huye, se le ha puesto cara de loser, es un fardo para su partido ya casi extinguido. Sus estrategas idean McGuffins para atraer algún votante despistado. Un argumento movilizador, una fábula estimulante. Algo emocional y empático, que dicen los tipos estos absurdos del marketing. El genocidio de Gaza, el pulso con Trump, el no a la guerra, quizás otro meneo al aborto, un nueva inmersión espeleológica en el Valle de los Caídos, las excelencias de la macroeconomía vacua y, desde luego, el berrido recurrente contra la ultraderecha, esa letanía irrisoria que más que a la épica mueve a la carcajada. Mercadería de recuelo, anzuelos oxidados, estribillos que apestan a naftalina.

Begoña y pandemia china

Con semejante artillería no se gana ni a las chapas. Ahora se afanan en vender como un ‘éxito global’ la operación del crucero infectado por el virus andino, un ridículo montaje reconvertido en macroproducción a lo Cecil B. DeMille con un guion insípido y elemental, consistente en la extracción de un grupete de aventureros occidentales que navegaban por las aguas australes tras el rastro de algún pingüino quizás peronista. Doscientas horas de emisión en directo de todas las telepedros no van a cambiar de signo ni una papeleta. Tan sólo servirán para ensalzar el perfil heroico del superhéroe universal, que compareció  junto a un semoviente de la OMS, con cara de batracio y expresión de culpable. Ambos tenían enormes pufos que lavar. Uno, el aluvión de juicios que todavía le aguardan (hidrocarburos, Begoña, hermanísimo, dineros de Ferraz) y otro la culposa gestión de la pandemia china.

“Interesamos menos que el pitido de una cafetera”, se lamentaba en Sevilla un veterano sociata, desfondado ante el hundimiento de su pancarta. MJ Montero se desgañita como una vendedora de altramuces en tarde de feria. Los sondeos le vaticinan un hundimiento pavoroso, por debajo de la actual treintena.  Ha recurrido incluso a la astracanada feroz, ha llegado a acusar al PP de financiarse con el narcotráfico. Un disparate en la tierra de los sacamantecas de los EREs, de la coca, las putas y el dinero ‘pa asar una vaca’.

Demonizar al abstencionista

Andalucía fue socialista durante casi cuatro décadas. Aquel granero de votos del PSOE, aquel reducto que abría las puertas de La Moncloa, se ha evaporado. El líder del PP va camino de su tercera legislatura. Nadie lo va a impedir, ni siquiera Vox, socio obligado según canten los números. Tan anquilosada está la izquierda que sus candidatos, en vez de vender proyectos y promesas, optan por demonizar al culpable abstencionista.  “No os quedéis en casa, saltad del sillón que viene la derecha”, corean los pregoneros. ¿Y? Juanma Moreno ya lleva ocho años en el poder y no ha roto nada. Más bien lo contrario. Ha impulsado el crecimiento económico, la estabilidad social, el empleo y la imagen internacional de su comunidad. El ruido de los cribados apenas le pasará factura.

Sánchez es un espantavotos, un desastre electoral, un yonqui de las derrotas. Apenas le votan ya en la caverna catalana, su último refugio, junto a la trasnochada Asturias. En Castilla la Mancha el transformista Page se disfrazada de derechas para mantenerse a flote.  Poco le importa al gran narciso esa estampa de miserere, esta colección de trastazos. Envió conscientemente a MJ Montero a una derrota inevitable. Hizo lo propio con Pilar Alegría, otra sumisa novicia de la secta. En CyL precipitó el final de la invicta carrera de un soriano rubiales. No quiere en su entorno liderazgos incipientes, ni delfines de contrabando, ni pintorescos aspirantes a una imposible sucesión. A su alrededor pululan excelentes cobardías, obsequiosos reptiles y algún loquito con ínfulas, como los dos Óscares. Un López ya ha sido sentenciado como rival de la vehemente lideresa madrileña. Y Puente brujulea por las federaciones y las bases, lanzando bramidos, escupiendo insultos y regolgando maldades, con la ambición de repetir una gesta del tipo del Peugeot. Otro infeliz. Pasó a la lista negra cuando tanto se movió en los cinco días de retiro amoroso del caudillo.

Sánchez sólo hay uno. Y se pretende eterno. Resultó indemne en el juicio de Ábalos; igual ocurrirá en el de los fondos ilegales de Ferraz y rescatará a Begoña, aun condenada, del laberinto de Peinado. Urde, mientras tanto, un plan para seguir al mando. En verano se verá con Illa, Zapatero (si el expresidente no está en el banquillo), sus Félix (Bolaños, Tezanos) y diseñará el sendero que conduce a las urnas.. Es imprescindible dar con la tecla que resucite a su adormilada grey, mantenga firme la adoración de sus fieles (pensionistas y funcionarios), recupere al feminismo espantado y hasta atraiga a los jovenzuelos de flequillo y capucha que abominan de esas siglas que les dejó sin casa, sin familia y sin futuro. Todo ello, sin mayoría parlamentaria, sin presupuestos, sin gestión, sin proyectos, sin aura europea, con la deuda galopando y el PIB menguando. Aten ustedes esa mosca…

Eddie Constantine decía en Alphaville: “Hay una cosa que me gustaría saber, ¿ha acabado ya de tomarme por tonto?” De tomarnos. El domingo andaluz puede emitir una sonora respuesta. A Sánchez ya no le votan ni los Delincuentes. El último que apague la luz.