Ignacio Camacho-ABC

  • El ‘accidente laboral’ sufrido por María Jesús Montero se llama autosabotaje. Y a simple vista tiene pronóstico grave

María Jesús Montero ha logrado cargarse la leyenda de la eficacia electoral del PSOE al arruinar ella sola su propia campaña. Hasta ahora era el PP el especialista en ceder ventaja durante la última semana, pero la candidata sanchista ha volteado esa certeza contrastada. El ‘accidente laboral’ de los guardias civiles muertos en Huelva es uno de esos errores de garrafa que destruyen cualquier expectativa, aunque las suyas ya eran de salida bien escasas. El primer chaparrón tras las desafortunadas palabras descargó en la Academia de Baeza sobre la cabeza del ministro Marlaska; el segundo puede caer sobre las urnas del domingo si las familias de los treinta mil agentes de seguridad que hay en Andalucía toman nota de la metedura de pata.

El patinazo amenaza el resultado de su partido, ya veremos en qué medida, pero en principio no tendría que afectar al de Juanma Moreno, al menos de un modo directo. No es el voto de los socialistas sino el de Vox el que pone la mayoría absoluta en riesgo. Sin embargo, en la comunidad andaluza el muro de Sánchez tiene grietas por donde se puede filtrar la decepción de un cierto electorado de centro-izquierda descontento al que el talante templado del presidente de la Junta no causa rechazo ni miedo. Y en todo caso, un incremento de la abstención en ese sector podría provocar un corrimiento de tierras en el reparto de los restos, el factor decisivo de un recuento cuyos apretados márgenes aritméticos quedan por debajo del umbral de error de los sondeos.

Esos apretados cocientes finales no sólo determinarán para Montero la diferencia entre un fracaso descontado o un descalabro, sino también si los populares podrán gobernar sin pactos. El consenso demoscópico detecta tres provincias, tal vez cuatro, donde puede bascular hacia cualquier formación el último diputado, de tal modo que sea posible un desequilibrio –hacia arriba o hacia abajo– entre el porcentaje de votos de alguna lista y su reflejo en escaños. En el palacio de San Telmo confían en volver a beneficiarse de ese efecto que en 2022 permitió a Juanma un cómodo mandato en solitario. Pero en este momento nadie es capaz de certificar un cálculo tan aleatorio que depende de apenas unos pocos miles o incluso cientos de sufragios.

En la Moncloa, por el contrario, empiezan a buscar coartadas para minimizar el presentido desastre, que aún consideran atenuable en un arreón de última hora con la presencia de Sánchez en busca de los votos que consiguió rebañar en las últimas generales. Frente a ese tono derrotista, Moreno hace campaña de alegre contraste como vocalista en unos vídeos musicales que demuestran su acierto al abandonar a tiempo la vocación de cantante. El desatino de su rival le ofreció una salida para escapar ileso del último debate, cuando la oposición estaba usando la crisis de los cribados para ponerlo en dificultades. La falta el último empujón pero ahora lo tiene más fácil. El accidente laboral sufrido por María Jesús se llama autosabotaje. Y tiene pronóstico grave.