Isaac Blasco-Vozpópuli
- El expresidente extendió su influencia en el Ministerio tras la reestructuración del organigrama impulsada por Puente
La imputación del presidente del Gobierno por tráfico de influencias y blanqueo de capitales tiene uno de sus puntos nucleares en el Ministerio de Transportes, departamento al que se alude en el sumario de la causa que instruye en la Audiencia Nacional el magistrado José Luis Calama, según ha sabido Vozpópuli de fuentes cercanas a la investigación.
En concreto, una relación de cargos situados en puestos estratégicos de Transportes -el Ministerio de mayor dotación presupuestaria de la Administración- figuran como relacionados de un modo u otro con José Luis Rodríguez Zapatero, tanto por su etapa en La Moncloa como por su papel de ‘líder moral’ del PSOE. Muchos de ellos, además, ya desempeñaban responsabilidades en el entonces llamado Ministerio de Fomento con José Blanco como titular, entre 2009 y 2011.
Insulte lo que quiera, pero no con nuestro dinero
Las investigaciones de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF), blindadas hace meses por la Fiscalía Anticorrupción para evitar fugas de información, se han centrado entre otros muchos aspectos en la influencia que habría ejercido Zapatero en ese Ministerio para situar en puestos con competencias en la adjudicación de contratos a personas muy implicadas en la trayectoria pública del expresidente del Gobierno, así como a un entorno ligado directamente con las actividades de Acento, la agencia de asuntos públicos creada por el propio Blanco.
‘Supervivientes’ de las legislaturas de Rajoy
Esta ‘infiltración’, con una influencia cada vez más patente en Transportes, se habría dirigido a influir en la adjudicación de contratos de obra pública a empresas representadas por los intereses de la red lobista atribuida Zapatero, con Acento como exponente principal.
De acuerdo con las fuentes consultadas por este periódico, el presunto tráfico de influencias habría sido especialmente “efectivo a partir de la reestructuración ministerial impulsada por el actual titular del departamento, Óscar Puente. Este resituó a numerosos cargos procedentes de la etapa de Blanco como ministro”. Muchos de ellos, en tanto que funcionarios de perfil técnico en buena parte de los casos, se mantuvieron en la organización ministerial durante los gobiernos de Mariano Rajoy.
‘Limpiar’ todo rastro de Ábalos
La remodelación acometida por Puente supuso también “limpiar los pocos cargos que nombró José Luis Ábalos, cuyo equipo había sido heredado o sugerido por Blanco, como el propio exsecretario de Organización, actualmente en prisión provisional, precisó en una de sus declaraciones judiciales.
La nómina de cargos, funcionarios y técnicos vinculados a Zapatero y Blanco que fueron puestos por Puente al frente de responsabilidades es amplia, si bien otros fueron ‘recolocados’ en otros destinos de la Administración, como el Ministerio de Hacienda y Paradores, entre otras instancias públicas.
Entre los actuales responsables ministeriales considerados de la confianza del expresidente del Gobierno, y relacionados también con Blanco, se sitúan, entre otros, el secretario general de Transportes, Benito Núñez Quintanilla, quien desempeñó labores de asesoría de la vicepresidenta del Gobierno de Zapatero Elena Salgado.
La influencia de Blanco se deja notar también en nombres como el de Raúl Míguez, actual director general de operaciones de Adif. Con anterioridad, Míguez fue jefe de gabinete de Isabel Pardo de Vera, exsecretaria de Estado de Transportes y expresidenta de Adif, hoy imputada en la llamada ‘trama Koldo’.
Núcleo de confianza
En el actual organigrama de Transportes aparecen también cinco personas de la estrecha confianza de Puente, y por tanto con un poder omnímodo en el Ministerio: Belén Villar, directora general de Organización e Inspección del Ministerio; Belén Roel, su subdirectora; Pilar Suárez, subdirectora de Recursos Humanos; Juan Pedro Fernández Palomino, director general de Carreteras, y Jesús Miguel Fumanal, subdirector de Administración y Gestión Financiera. El último tutela todos los órganos de contratación ministeriales.
Este núcleo, según fuentes sindicales del propio Ministerio, fue el responsable de la controvertida auditoría sobre la etapa de Ábalos como ministro encargada por Puente y cuestionada pericialmente durante el juicio del ‘caso Mascarillas’ celebrado el pasado mes en la Sala Segunda del Tribunal Supremo.
Otro nombre significado con funciones estratégicas en Transportes promovido por Puente son Encarnación Sandonís, directora de gabinete del ministro. Calificada por sus detractores como la “ministra en la sombra”, de ella se asegura que “lo controla todo y hasta se permite dar órdenes al subsecretario y al propio secretario de Estado”. Además, representa a Transportes en varios de los comités interministeriales del Departamento de Seguridad Nacional.
El ‘comodín’ de Paradores
Otros cargos desplazados a departamentos de la Administración ajenos a Transportes también han estado bajo la influencia de Zapatero y Blanco desde hace años. Son los casos de Alfredo Rodríguez, jefe de Comunicación con Ábalos por imposición de Ferraz, quien hoy se desempeña como integrante del equipo asesor de Moncloa; Ricardo Mar, actual secretario general de Paradores bajo la presidencia en la entidad de Raquel Sánchez, sucesora de Ábalos al frente de Transportes tras la abrupta destitución de este en julio de 2021. Mar fue miembro del gabinete de Blanco en la etapa de este como titular de Fomento; y Sergio Vázquez, actual presidente de Ineco, también vinculado a Blanco y a la propia Pardo de Vera.