José Alejandro Vara-Vozpópuli
- No hay estrategia en Moncloa, no hay plan B, ni salida de incendios, ni tabla de salvación. No les salva ni el Papa
los s “Canten todos, hombres también”, animaban antaño los curas rurales durante la liturgia. La grey masculina se mostraba remisa a sumarse al cántico. Quizás por timidez o por machismo heteropatrial. O, sencillamente, porque no se lo sabían. Sánchez, embutido ya en la casulla del progreso para recibir al compañero Papa, ha exhortado en su homilía de los lunes a la ejecutiva de su rebaño a lanzarse al contraataque del vendaval reaccionario, a defenderse como fieras de los ataques de la ultraderecha porque, indudablemente, “vienen a por nosotros”, manida invocación de todo autócrata al borde del precipicio y con los pies colgando. Ya se lo dijo Franco a Arburúa cuando el recién fulminado ministro de Comercio le preguntó por las razones de su cese. “Desengáñese, vienen a por nosotros”, le respondió el caudillo de entonces.
Begoña y el hermanísimo
El caudillo de ahora se encuentra en fase de indisimulada angustia lindera con la desesperación. Apenas ha podido celebrar sus ochos años de colchón en la Moncloa porque, más que de júbilo, son días de miserere. Huelga repasar los sumarios que le atribulan. Su hermano David sufre ahora mismo unas jornadas inhóspitas en la Audiencia de Badajoz, con el único respaldo de las falsedades que algunos funcionarios vierten sobre un tribunal que no parece dado a muchas contemplaciones. Tres años de condena penden sobre su cabeza. Begoña volverá a la Plaza de Castilla el día 9 para escuchar las postreras disposiciones del juez Peinado, dispuesto a todo, con la venia del tribunal superior. Los días 17 y 18 viene lo peor, el imposible intento de Rodríguez Zapatero por justificar sus tenebrosas maniobras en el rescate de Plus Ultra. Ojo a Julito, el vasallo. Y, en paralelo, avanza la instrucción de la posible financiación ilegal del PSOE y la del caso cloacas, con la pizpireta Leire, la fontanera, al frente del reparto. Este último asunto inquieta mucho en Moncloa puesto que algunos de los hombres del presidente aparecen muy señalados en el auto de Pedraz. Tanto que es muy posible que incluso Sánchez sea llamado a declarar, como testigo. Ya lo hizo Peinado, armado de una infrecuente osadía.
El agotamiento de los fulleros
Ya no habla el Gobierno de lawfare, la palabreja de importación peronista –Cristina Kirchner, con pulsera entobillada, aún la usa- que fue la más sobada en los primeros tiempos de la imputación de la cónyuge. Los voceros de la causa y los conjurados de la sincronizada recurren estos días a una variada ensaladilla de argumentos nivel First Dates, o sea, de zopencos irremediables. “Esto huele a conspiración”. “No hay casualidades”. “Demasiadas coincidencia”. “No nos chupamos el dedo”. Las cacatúas repiten afanosamente las mismas expresiones con idéntico tono y con idéntica desidia. La claque flojea, los berridos se atenúan, el griterío se acalla. Son dos años ya de ladridos frecuentes contra jueces, fiscales, UCO, funcionarios dignos, periodistas independientes. Cierto que el odio paga muchas hipotecas pero hasta el más fanático de los fulleros del régimen empieza a mostrar signos de agotamiento. Sólo mantienen su furia, aunque con menores decibelios , los dos Óscar de la jauría, que recitan sin descanso la teoría de que la la fachosfera, los jueces y demás ralea pretenden “derribar al gobierno”. La victimización es recurso tan manido que incluso provoca rechazo. Hasta el Consejo del Poder Judicial ha abandonado por unas horas su abulia complaciente para quejarse de lo conveniente que resulta en democracia respetar al Poder Judicial. Sin ánimo de ofender y sin citar al Gobierno, naturalmente.
No hay estrategia en Moncloa, no hay plan B, ni salida de incendios, ni tabla de salvación. La teoría es resistir hasta el verano, sobrevivir a este “junio infernal”, así lo cuentan los cronistas del movimiento, con la ayuda de los festejos de la visita del Vaticano, el Mundial del antimadridista Delafontaine y luego comparecer en el Congreso para explicar pavadas cobre el Consejo Europeo de mediados de mes. Una agenda, como se ve, escurrida, anodina y tan frágil como la defensa del farsante contador de nubes y borgiano de pacotilla. “Abjuré de mi honor/ traicioné a quienes me creyeron su amigo / compré conciencias / abominé del nombre de mi patria / me resigno a la infamia” (JLB). Luego, a la vuelta del verano, susurran sus escaso fieles, ya encontrará alguna jugada mágica, algún trampantojo para recobrar el aliento. El pasado septiembre se enganchó al genocidio de Gaza, ya periclitado.
Nunca como ahora, “Sánchez se ha sentido tan acosado y tan cercado”, explicaba alguien que le fue próximo. De momento, y mientras el PP tontea con la moción, pide que la declinante masa social de su mafia atruene sin tregua con la desesperada muletilla: “Van a por nosotros” (hombres también).