Editorial-El Correo

  • La investigación sobre la trama liderada por Leire y Cerdán revela una estructura organizada en el PSOE para proteger a Sánchez que exige explicaciones al partido

Las últimas revelaciones de la UCO sobre la trama liderada por Leire Díez y Santos Cerdán para «proteger» al presidente del Gobierno, en el ojo del huracán por los escándalos judiciales que salpican a su entorno político y familiar, demuestran que la exmilitante socialista, conocida como la ‘fontanera’ del partido, habría sido subestimada dentro y fuera de sus filas. El caso que instruye el juez Santiago Pedraz revela que no resulta necesario organizar una red sofisticada para promover la corrupción. Para buscar con prácticas irregulares elevados objetivos que cuestionan el control interno y suponen un profundo descrédito institucional. En este supuesto concreto, los sospechosos habrían tratado de torpedear con marrulleras artes las causas que sacuden a Pedro Sánchez y estrangulan la legislatura: obtención de información sensible bajo amenaza, maniobras sobre testigos y operaciones para desprestigiar a fiscales y mandos de la Guardia Civil, entre otras censurables artimañas.

Por sus estrafalarias comparecencias y compañías, el ‘caso Leire’ podía describir un intento chapucero de desactivar procesos que afectan a Sánchez, no por ello exento de una extrema gravedad. Pero los investigadores señalan un funcionamiento planificado desde la secretaría de Organización, entonces con Cerdán al frente, y ejecutado desde las ‘cloacas’ de Ferraz por Díez junto a otros supuestos colaboradores. No solo eran manzanas podridas, sino que el PSOE daba «soporte» al entramado con medios logísticos y recursos económicos. Los pagos asignados por el partido a tareas concretas, denunciados por la Policía Judicial, exigen explicaciones a la dirección de los socialistas. Alegar que Díez y Cerdán fueron obligados a renunciar al partido en cuanto estuvieron bajo sospecha no es suficiente cuando aflora una estructura organizada en su trastienda. Si actuaban por libre, es imprescindible aclarar por qué la gerencia les concedió fondos y respaldo. Si no, a quién rendían cuentas más allá de referirse a un presunto ‘one’.

En todo caso, sería conveniente para la rigurosidad de la investigación que la UCO se concentre en esclarecer la trama y aportar indicios, antes de hacer juicios de valor sobre acusaciones que corresponden al magistrado instructor de la Audiencia Nacional cuando tenga todas las pruebas en su mano. El voluntarioso anuncio de Sánchez para presentar Presupuestos el próximo año, sin tener atados apoyos entre sus menguantes socios, parece más una patada hacia adelante que un intento serio por dar oxígeno al mandato.