Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • ¿Podemos siquiera imaginar lo que podría hacer este régimen con esta ingente cantidad de dinero a la que debe sumarse lo que obtendría anualmente en «peajes» (extorsión terrorista) por el paso del estrecho de Ormuz (entre 100.000 y 200.000 dólares)’?

Permítanme que me aleje del temporal que vivimos en España. La situación atroz que nos sacude, saturada de corrupción y falta de principios por los que todavía están a la expectativa de ver «¿qué me llevo yo?». Al margen de todo eso, esta semana hemos vivido algo de la máxima gravedad para todos nosotros. Pero como en España no podemos apartar la mirada de lo que aquí sucede, temo que haya pasado un poco desapercibido.

El Papa León XIV nos acaba de decir en España a todos los católicos que la guerra es inaceptable. Yo ya me he encontrado con esa denuncia pontificia en el pasado. Recuerdo cómo en 2003, cuando empezó la primera Guerra del Golfo –que en realidad era la segunda porque ya hubo una primera de Irak contra Irán– yo tuve una encendida discusión en antena en La Tarde de COPE con mi estimada colega Cristina López Schlichting. Yo creía –y creo– en la legitimidad de la guerra para liberar a los pueblos de la tiranía. Creo equivocado que los regímenes liberales piensen que no hay que interferir en ninguna dictadura porque son sus poblaciones quienes tienen que superar solos sus problemas. Sí y no. Cada uno tenemos que movernos para superar nuestras dificultades, pero creo que es profundamente inmoral y no veo dónde me enseña eso la doctrina de la Santa Madre Iglesia que yo no deba enviar mis medios a socorrer a quienes viven bajo una tiranía atroz. Que ellos deben seguir padeciendo sin mi ayuda para liberarse.

La última gran guerra de nivel planetario ha sido la de este año entre Estados Unidos e Israel de un lado e Irán del otro. Hemos visto una victoria militar incontestable entre la alianza norteamericano-israelí, pero una victoria final indubitable de los persas a la luz del memorando de entendimiento alcanzado esta semana, que finalmente no sabemos cuándo se firmará, si es que se firma.

La interpretación iraní del acuerdo sostiene que se liberarán de inmediato entre 12.000 y 25.000 millones de dólares en activos, que lo nuclear se aplaza a «fases posteriores», y –esto es lo decisivo– que Irán y Omán cobrarán «tasas por servicios» en Ormuz, con una recaudación destinada a la «reconstrucción» del régimen.

Como sostiene mi admirado embajador Gustavo de Arístegui –para mí, el mejor analista de la región–, conviene subrayar con la máxima contundencia y horror que el que un régimen asesino y terrorista tenga 25.000 millones de dólares de fondos descongelados por los EE.UU. y 300.000 millones de fondo de reconstrucción (¡nos llevamos las manos a la cabeza cuando Biden descongeló 6.000 millones, que nunca llegaron en su totalidad a Teherán! Parte de los fondos que sí llegaron sirvieron para financiar los ataques de Hamas y Yihad Islámica contra Israel el 7 de octubre de 2023). El régimen abyecto de Irán está liderado hoy por un asesino en serie, el general Ahmed Vahidi, comandante en jefe de la Guardia Revolucionaria y responsable directo de miles de muertes en atentados terroristas en cuatro rincones del mundo y con orden de busca y captura internacional de la Interpol por el atentado contra el centro judío de Buenos Aires AMIA el 18 de julio de 1994. También está en busca y captura por el mismo atentado el general Mohsen Rezaí, actual asesor militar del líder de la revolución, Mojtabá Jameneí. ¿Podemos siquiera imaginar lo que podría hacer este régimen con esta ingente cantidad de dinero a la que debe sumarse lo que obtendría anualmente en «peajes» (extorsión terrorista) por el paso del estrecho de Ormuz (entre 100.000 y 200.000 dólares)?

Yo he apoyado desde estas páginas a Estados Unidos en la guerra de Irán. Y debo de ser, no sé si simplemente tonto o completamente idiota. Trump ha hecho una guerra que habrá retrasado el programa nuclear iraní –gracias a Dios–, pero que deja a los ayatolás plenamente en el poder con el liderazgo supremo de Mojtabá Jameneí, que es un cuasi cadáver que no está en capacidad de comparecer en público. Gracias, presidente Trump. Yo también soy tonto por no cantarle alabanzas por esta gran victoria que ha proclamado usted. Ojalá pudiera. Nada me gustaría más. Como me decía un buen amigo el viernes en un meme: «Groenlandia está ahora pidiendo a Trump que la invada para conseguir un acuerdo tan bueno como el que ha logrado Irán.» No tengo más que decir.