El discurso que ayer hizo Pedro Sánchez fue inenarrable, lo mejor de sí mismo con una o dos mentiras por minuto. Ya en el comienzo se arrancó con esta impresionante afirmación: “A mi hermano se le investigó porque una asociación ultraderechista le acusó de tener un millón y medio de euros en acciones y de defraudar impuestos desde Portugal. Ya se ha demostrado que ambas acusaciones eran totalmente falsas”. La primera denuncia la hizo en realidad Podemos.  Se le ha recordado el detalle por tierra, mar y aire. Quiero señalar que por primera vez, que yo recuerde, los dos partidos de la oposición estuvieron impecables. Feijóo hizo un gran discurso que achicarró al chulángano de La Moncloa, y Abascal explicó con propiedad y acierto el fraude  que diseña a través de la regularización masiva y el voto de los nietos.

Sánchez no fue a rendir cuentas, sino a exigirlas. Acusó al PP de ser el partido más corrupto de Europa y a Abascal de estar en política para forrarse, “Con usted en la Presidencia del Gobierno”, le dijo a Feijóo el marido de Begoña, yerno de Sabiniano, hermano de David Azagra y jefe del fiscal general condenado por el Tribunal Supremo, “la corrupción no sería erradicada, sino que brotaría con más fuerza.”

Fue el suyo un discurso lamentable por inane y mentiroso, situó a España en una posición destacada en el ranking de transparencia, que Transparencia Internacional desmiente radicalmente. Solo podía hacerle competencia su propio portavoz y casi lo consigue al decir que los socialistas, en tono cada vez más alto, vamos a seguir a millones de españoles que ya dicen en la calle: ‘yo, con Begoña’. Había que ver la cara de Sánchez mientras decía estas palabras.  Pero todavía fue peor  al replicar con un ladrido a una referencia que había hecho Feijóo a su padre, absolutamente respetuosa con Lalo López Albizu, diciendo que “si se levantara y viera lo que hace usted, le aseguro que no se lo perdonaría jamás”.

“Para que yo le acepte al señor Feijóo que hable de mi padre, tendría que nacer tres veces: una por las veces que le dieron de hostias en las comisarías de este país, otra por las veces que estuvo encarcelado y otra por el destierro que tuvo que soportar por defender la libertad”. “Mientras que el fundador del PP formaba parte del gobierno de la dictadura que le torturó, que le encarceló, que le desterró y que fusilaba a la gente en este país”. “Tápese un poco y deje de ser tan ruin”.

Alguien debió de afearle sus palabras porque las pulió mucho en la versión de las mismas que publicó poco después en X.

Cambió “las veces que le dieron de hostias en las comisarías de este país” por las veces que le golpearon en comisaría. Mantiene: “otra, por las veces que estuvo encarcelado”. Y otra por el destierro que sufrió por defender la libertad. Mientras que el fundador de su partido formaba parte del Gobierno de esa dictadura, así que Feijóo, deje de ser tan ruin”. Han desaparecido las alusiones a las torturas que padeció su padre  y a los fusilamientos de la dictadura.

Vayamos por partes. Lalo López Albizu era un socialista de la época, seguramente una buena persona, pero no era un modelo de intelectual contemporáneo. Cuento yo en mi columna de The Objective que un amigo mío compartió celda en la cárcel con el padre de Patxi y que mientras él peleaba para tratar de entender lo que decía Marx en los ‘Grundrisse’, Lalo leía Pulgarcitos.

La analfabruta Sarah Santaolalla tampoco entendió el asunto, como es natural en ella y escribió en X: “Cuánta dignidad en la defensa de Patxi López a la memoria d su padre, y cuánta vergüenza en el ataque de Feijóo al padre de éste. Feijóo no estará a la altura de esta país. Nunca”. La expresión de Feijóo era absolutamente respetuosa con Lalo, como está dicho. Era más bien crítica hacia el propio Patxi.

Pero volvamos a lo de Pedro. Lo peor, con todo, fue que sus palabras iban a contrapelo de los hechos, del sentido común y de la ley. Era muy sorprendente oírle sus ditirambos a Rodríguez Zapatero: que nunca tuvo casos de corrupción en su Gobierno, que lleva 15 años fuera de cargo público, que consiguió la paz etc. Bueno, pues quiso la fortuna que a la misma hora nos enterásemos de la última revelación de la UDEF, que para estas horas ya será penúltima: que Zapatero cobró 200.000 euros por mediar con Bolivia para beneficiar a una empresa peruana. José Luis Rodríguez Zapatero ha cargado de nuevos significantes la expresión ‘delincuencia internacional’. También supimos durante la misma mañana  que la Fiscalía pide ocho años de cárcel para el tito Berni.

“¿Por qué son ustedes tan contundentes con Ábalos y tan conniventes con la señora Ayuso?” La pregunta se contesta sola, melón. Ábalos ha sido condenado por el Supremo a 24 años de prisión. Y Ayuso no ha sido condenada, ni está procesada ni investigada por delito alguno.

Las cámaras pillaron a Oscar López llamando ‘payaso’ a Alberto Núñez Feijóo por recordarle que investigó las saunas del suegro de Sánchez. Otra versión dice que fue ‘paleto’ lo que le llamó. El hecho era rigurosamente cierto, en las primarias de 2017, Oscar López apoyaba a Patxi López y recabó información sobre los prostíbulos de Sabiniano para emplearla contra su yerno.

Mi admirada Parker le buscaba las cosquillas gramaticales al líder, que había dicho: “La pregunta no es si vamos a continuar , sino cómo no vamos a continuar”. Y se las encontraba. No sabe, dice Bonnie, que eso no es una pregunta, sino una exclamación”.