Maria Maizkurrena-El Correo
- Los secretarios personales, incluso cuando son secretarias, mandan mucho en la sombra
Tanto feminismo, tanto impulso al papel de la mujer en la sociedad, y la mujer del momento es una mujer a la sombra de un hombre. Pero no rebajemos la importancia de la sombra. La sombra es una de las metáforas esenciales. Es visual, simbólica, múltiple, tiene muchas estancias; en una de ellas está Rodríguez Zapatero acariciando a un bichón maltés y hablando por el móvil con Gertru. Las hijas, las góticas famosas (famosas pero enigmáticas) tienen un papel notable en el coro de mujeres de ZP. Por eso cuando el fiscal pidió que se las citara como testigos en la causa contra el padre, el juez las llamó como imputadas. Pero Gertrudis Alcázar no solo vive a la sombra de Zapatero: es su sombra.
Hay gente que oye ‘secretaria’ y traduce ‘auxiliar administrativa’. Eso es sexismo, machismo y prejuicio. Muchas personas defienden a Gertru dando por sentado que lleva el Excel y ejecuta órdenes como un robot. Los secretarios personales son otra cosa incluso cuando son secretarias. Mandan mucho en la sombra. La sombra y el silencio son los territorios de Gertrudis, como hemos visto durante su comparecencia en el Senado. Gertrudis habla lo que haga falta por canales privados, pero la esfera pública es de su jefe, que ha dado conferencias y entrevistas y consejos valiosísimos, a juzgar por su precio. Gertrudis ha desbancado, como mujer del momento, a Leire Díez, también una mujer de oscuridades, túneles y ‘backrooms’ como los de la película inspirada en los ‘backrooms’ de internet. Los espacios liminares son uno de los territorios a los que pueden aspirar las mujeres en el PSOE. Han brotado, sí, ministras a la sombra de Pedro Sánchez, pero luego las han mandado al circo romano para que se las coman los leones.
En cambio Isabel Díaz Ayuso es una mujer bajo los focos con dos hombres a su sombra, que son MAR y AGA. La luz, inevitablemente, los salpica. El último no suele ser citado por sus iniciales, y sus negocios son suyos, no de su pareja. Claro que nos preguntamos si ser el novio de Ayuso habrá influido en ellos. ¿Qué tipo de influencia? ¿Influencia cuantificable? Lo que es evidente es que si eres la mujer del presidente del Gobierno y tienes negocios, esa condición influirá en tus negocios. Por eso las primeras damas no se dedican a los negocios mientras lo son, salvo en España, donde antes tampoco lo hacían. Ahora, el carácter y la cuantía de esa influencia se han convertido en trabajo para un juez. Como las muchas preguntas sobre Leire y sobre Gertru. Algo se sabrá, si es posible, pues los jueces, sean cuales sean sus ideas, tienen que basar sus investigaciones en hechos y ajustarlas a los límites del Derecho procesal, como bien saben ZP y su abogado.