Pablo Martínez Zarracina-El Correo

  • La Agencia Tributaria anuncia inspecciones a Zapatero y su entorno

En realidad, a quien nada de lo humano le es ajeno es a la Hacienda pública. Su rango de acción va desde el ‘bizum’ hasta el bien suntuario, que es aquel que debe incluirse en la declaración del Impuesto de Patrimonio cuando la riqueza acumulada supera -en Bizkaia y Álava- los 800.000 euros. Entran en el cómputo los inmuebles, urbanos y rústicos, y los activos financieros, pero también las antigüedades, las obras de arte, las pieles, las embarcaciones y las aeronaves. Todas esas cosas carísimas que no responden a una necesidad funcional son para Hacienda bienes suntuarios, que a mí me gustaría que se llamasen también suntuosos. Entran igualmente las joyas buenas. Y los relojes de lujo. En el País Vasco casi un millar de contribuyentes los incluyen en sus declaraciones tributarias. Son gente que se habrá sorprendido de que Hacienda no supiese aparentemente nada de las joyas que José Luis Rodríguez Zapatero guardaba en una caja fuerte y que han sido valoradas en más de un millón de euros. Poco antes de ser imputado por el juez Calama, el expresidente repitió con cierto orgullo que no acumulaba un patrimonio que le obligase a tributar por él. Entonces aparecieron las joyas. Y con ellas una hipótesis no del todo desconocida en el país: puede que no estuviese cumpliendo sus obligaciones con Hacienda el hombre que entre 2004 y 2011 nombraba personalmente a los ministros de Hacienda.

Ayer se supo que la Agencia Tributaria informó al juez Calama de que les ha abierto inspecciones fiscales a Zapatero, su mujer, sus hijas y su amigo y socio Julio Martínez. Lo que sigue sin saberse es a qué se refería exactamente el expresidente cuando hace semanas aseguró que en los próximos días daría explicaciones de todo en los medios de comunicación. Las explicaciones respecto a las joyas solo han llegado hasta ahora desde su entorno y con una mezcla muy remarcable de desconocimiento, cuajo y desatino. Hacienda le ha pedido al juez que se anteponga la investigación penal a la fiscal y garantiza que, mientras tanto, ellos paran el cronómetro de la prescripción. Es una forma de recordar que lo gordo en el caso Zapatero tiene que ver con una supuesta red de tráfico de influencias. A favor de las pobres joyas, hay que decir que hacen lo único que saben: brillar, llamar la atención. Zapatero prologó en una ocasión famosa a Borges asegurando que el escritor le había prologado antes a él mismo. También puede ser que, más que prologarlo, lo presagiase. La aciaga joya, le gustaba adjetivar a Borges.

Irán

Semana funeral

En Irán van a estarse una semana despidiendo a Ali Jamenei, líder supremo minimizado hace más de cuatro meses en un bombardeo estadounidense. Se espera que sus funerales sean un frenesí religioso y patriótico y convoquen alrededor de veinte millones de personas. Es fácil imaginar que el retraso en las exequias se debe a lo inconveniente de reunir en un mismo lugar a las fuerzas vivas del régimen de los ayatolás para que te los minimicen en un nuevo bombardeo. O sea, que, tras la firma del acuerdo preliminar de paz con Estados Unidos, en Irán aprovechan para demostrar lo derrotados que están con una exhibición de fuerza y culto al líder. Al líder extinto y a su hijo, el líder vigente al que tampoco exponen mucho por las razones citadas anteriormente. Que los ayatolás han salido de la guerra doctorados en sarcasmo y desafío lo demuestra la fecha elegida para comenzar con los funerales de Ali Jamenei: el 4 de julio en el que Estados Unidos celebra su doscientos cincuenta aniversario. Teherán va a ser también una fiesta. Solo que una luctuosa. Pero la prensa extranjera está invitada y se espera a tanta gente que el Gobierno le pide a la población que abra sus casas a los peregrinos. Se prevén multitudes enfebrecidas por el duelo y el martirio y se temen las avalanchas. No descarten que a Trump eso de que la gente se aplaste por devoción al gran líder autocrático le parezca mucho mejor que lo de Washington, que incluye fuegos artificiales, pero también exposiciones, charlas y conciertos: lo que viene siendo un auténtico tostón.