Teodoro León Gross-ABC

  • El sanchismo tiene acreditado que hará lo que sea por el poder. Sostuvo que nunca pactaría con Podemos, a riesgo de quitar el sueño, y pactó con Podemos para hacerse con el poder

No se trata de la ‘ley de nietos’, sino de la desconfianza obligada en Pedro Sánchez. Al tramposo nunca se le da un margen de crédito. Hay que contar con la certeza de que hará lo que pueda. Y Sánchez es el tipo que instó a Cerdán y Koldo a colar fraudulentamente papeletas en las primarias de 2014 como reveló la UCO o que puso ‘la urna detrás de la cortina’ en el Comité Federal de Puerto Hurraco, cortina que es solo una metáfora de un cuarto clandestino, como revela Ketty Garat en ‘Todos los hombres de Sánchez’. Así que esto no es una hipótesis. Ya ha sucedido, sigue sucediendo… y volverá a suceder. El tramposo siempre regresa. Por eso es perfectamente lógico, y legítimo, abrir un debate sobre el impacto electoral que pueda haber en las nacionalizaciones. No se trata de cuestionar la ‘ley de nietos’, pero sí reclamar ese debate sobre su impacto electoral.

Desde hace semanas, Sánchez viene repitiendo el mantra de «hasta el 2027 y más allá». La salmodia ha entrado en los argumentarios de Ferraz y Moncloa, y los dirigentes socialistas lo repiten sin pudor, cada portavoz, cada ministro, con ese toque infantiloide de Buzz Lightyear. Cualquiera puede presumir que Sánchez va a pelear por lograrlo, algo que en su caso nunca será un combate limpio bajo las reglas del marqués de Queensberry. De hecho, la parte de «hasta 2027» ya la ha cumplido, y asombrosamente, porque sólo un político de su catadura puede aferrarse al cargo con su historial de corrupción, sin presupuestos e invitado por el Congreso a someterse a la cuestión de confianza. Y una vez alcanzado 2027, también tratará de cumplir lo de «y más allá». Por eso hay que desconfiar de cualquier as en la manga del tahúr. El PP hace bien en dudar de todo, eso sí, con el enfoque correcto, sin cometer errores como poner en duda la ‘ley de nietos’ que ellos siempre han defendido.

El sanchismo tiene acreditado que hará lo que sea por el poder. Sostuvo que nunca pactaría con Podemos, a riesgo de quitar el sueño a todos los españoles, y pactó con Podemos para hacerse con el poder. Sostuvo que la amnistía era imposible, y usó la amnistía a los golpistas de 2017 para hacerse con el poder. Sostuvo que nunca pactaría con Bildu – «si quiere se lo digo cinco veces, o veinte»– y pactó con Bildu para hacerse con el poder… Y suma y sigue. La única convicción sólida de Pedro Sánchez es el poder. Y si estás dispuesto a hacer lo que sea por éste, como él ya ha acreditado sobradamente… ¿no vas a utilizar las nacionalizaciones de ‘los nietos’ si eso te diera una oportunidad? Hay que reclamar un debate parlamentario, por más que Sánchez desprecie el Congreso, quizá para ir a una ‘circunscripción exterior’ como en Francia o Italia, o para nacionalizaciones sin voto como en Irlanda o Dinamarca… o quizá para no cambiar nada. No hay que poner la ‘ley de nietos’ bajo sospecha, pero hay motivos sobrados para poner el sanchismo bajo sospecha.