Ramón Pérez-Maura-El Debate
  • ¿De verdad se puede creer alguien que si Sánchez pensara que el PSOE sería hoy en unas elecciones generales el partido más votado de España no convocaría elecciones ipso facto? A Sánchez le da la risa con los resultados que difunde el CIS

El todavía presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas, mi paisano José Félix Tezanos, tiene el demérito de haber caído en el mayor de los descréditos. No sé cómo se puede llegar hasta donde está pinado él (como decimos en mi tierra). Pero también sé que es casi imposible igualarle.

Ayer nos ofreció su barómetro electoral del mes de julio y el resultado es verdaderamente abracadabrante. Con la que está cayendo, el PSOE aumenta su ventaja sobre el PP a ocho puntos porcentuales y la suma de PSOE y Sumar, 39,1 %, casi empata a la de PP y Vox, que alcanzarían el 40,4 %. Según Tezanos, a los españoles les da igual la corrupción, las condenas en los tribunales, las dificultades para llegar a fin de mes o para comprarse una vivienda. Todo eso es irrelevante. Lo importante es que Sánchez siga llevando la progresía a todos los españoles.

No hará falta que les explique más por qué casi nadie cree a Tezanos. Pero lo más revelador para mí es que esa incredulidad sobre los trabajos del antaño prestigioso instituto alcanzan hoy al mismísimo presidente del Gobierno. ¿De verdad se puede creer alguien que si Sánchez pensara que el PSOE sería hoy en unas elecciones generales el partido más votado de España no convocaría elecciones ipso facto? A Sánchez le da la risa con los resultados que difunde el CIS. Y Tezanos es un mártir de la causa porque el prestigio que se le atribuía antaño ha quedado evaporado.

La duda que me queda es si esta constante mentira de los barómetros electorales no será una justificación más para conseguir blanquear el robo de las elecciones con la alteración del censo electoral por medio de la llamada Ley de Nietos. Es evidente que estos barómetros del CIS tezanil no tienen capacidad de sondear a los potenciales nuevos votantes. Pero es que no se trata de ello. El objetivo es dar verosimilitud a un resultado fraudulento. Yo no sé cuántos nuevos españoles asentados en Cuba pueden votar en las próximas elecciones si tienen todos los documentos en regla. Sí tengo la certeza de que la inmensa mayoría de ellos, que llevan décadas sufriendo la tiranía castrista, se cuidarían mucho de votar por un gobierno amigo de ese régimen opresor. Pero eso es indiferente. Porque la vigilancia de las sacas de correos con el voto correrá a cuenta de las autoridades comunistas y ya se ocuparán ellos de que los votos que lleguen a Madrid sean los que tienen que ser. Errores, ni uno.

Cada día es más evidente que marchamos hacia el fraude electoral. No hay otra razón por la que Sánchez pueda continuar a día de hoy en la Moncloa con todo lo que sucede a su alrededor y con argumentos desesperados como hablar de lawfare desde el Gobierno. Cada vez más tienen las formas de los dictadores. Nuestro país se está convirtiendo en invivible. Y Sánchez, pidiendo perdón al primer ministro francés por el artículo de Rajoy en El Debate, no tiene el más mínimo pudor. Hacer el ridículo se ha convertido en un hábito. Pero Tezanos es y será su aval.