Pablo Sebastián-Vozpópuli
- El expresidente se ha limitado a descalificar las confesiones ante el juez de sus compañeros de viaje en la operación Plus Ultra
Ante la gravedad de las denuncias sobre su implicación en el rescate de Plus Ultra, vertidas ante el juez Calama por su socio Julito Martínez y los directivos de Plus Ultra, el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero ha acudido a su programa favorito Mañaneros de TVE dónde se ha limitado a descalificar las confesiones ante el juez de sus compañeros de viaje en la operación Plus Ultra, diciendo que son el fruto de su ‘estrategia de defensa’.
Con lo que Zapatero viene a decir que esas acusaciones son falsas y a la vez interesadas, mientras insiste en que él no pactó con el Gobierno o la SEPI el rescate de la aerolínea Plus Ultra, ni le adelantó a su socio Julito, al que viene a llamar mentiroso, que el Gobierno iba a aprobar el rescate. Y por lo tanto, Zapatero niega haber cobrado de Plus Ultra el 1% del rescate y dice que sus ingresos solo responden a su condición de Consultor, a la vez que niega irregularidades en los negocios confusos de sus hijas. Sobre las joyas, Zapatero se limita a decir que son un regalo de una autoridad árabe cuya identidad le revelará al juez, y que las guardó sin tener ambición patrimonial alguna. Lo que prueba su delito fiscal.
Sin embargo, la versión auto inculpatoria de los hechos ya plasmada en las confesiones ante el juez Calama por Julito Martínez y los directivos de Plus Ultra, sí tienen credibilidad y demuestran que el expresidente ha mentido, conocía el pacto de mordida del 1% con Plus Ultra y el posterior cobro de 530.000 euros a través sociedades pantalla y de la empresa de sus hijas. Lo que, según Julito Martínez y los jefes de Plus Ultra, es la verdad que por otra parte demuestra la contradicción flagrante de que si ZP no medió ante el Gobierno o la SEPI, porque si así fuera los responsables de la aerolínea no habrían pagado la mordida comprometida. Y es en el dinero donde está la clave del enredo.
El precedente del Watergate
Durante la investigación periodística del Watergate sobre el presidente Nixon que realizaron los reporteros de The Washington Post, Bernstein y Woodward, el famoso confidente conocido como ‘garganta profunda’ les decía en sus encuentros secretos con los periodistas: ‘no os perdáis en la política, tenéis que seguir el rastro del dinero’. Y eso es lo que está haciendo el juez Calama de la Audiencia Nacional en el caso Zapatero, al que se le ha añadido la confesión -incompleta- del que ha sido testaferro y el pagador de Zapatero, Julito Martínez Martínez y la de los socios directivos de Plus Ultra.
Un Julito Martínez Martínez que previamente entregó al juez por escrito su confesión afirmando que Zapatero fue quien dirigió y marcó el ritmo de esta operación del rescate de Plus Ultra. Aunque luego, y ya ante el magistrado, Julito declaró que ‘desconocía’ (sic) con quien del Gobierno o la SEPI habló Zapatero para conseguir el rescate de la aerolínea venezolana.
Alguien miente, y mucho
Un ‘desconocimiento’ poco creíble porque eran íntimos amigos y socios con el que Julito intentaba no empeorar la situación penal de Zapatero, al que a la vista de su insistencia de que él no medió ante el Gobierno y la SEPI para lograr el rescate de Plus Ultra, puede que haya incurrido en un tercer delito de ‘estafa’ que se sumaría a los ya imputados de tráfico de influencias y de blanqueo de capitales. Porque si no intervino ¿por qué cobró, a través de su socio Julito, los 530.000 euros del 1% de la mordida pactada entre los jefes de Plus Ultra y la sociedad Análisis Relevante, en la que mandaba Zapatero aunque su testaferro era Julito Martínez?
O sea, mintió Zapatero diciendo que él no habló con el Gobierno o la SEPI sobre Plus Ultra o estafó a los responsables de la aerolínea venezolana a los que debería devolver (él y Julito) el dinero de la mordida. Del que también se beneficiaron, incluso sin trabajar, sus hijas Alba y Lara, a las que su padre parece haber implicado en el delito de blanqueo de capitales.
Las hijas, el punto débil
Y para poder salvar a sus hijas, diciendo que ellas obedecieron sus órdenes, al ahora acorralado Zapatero, con la confesión de Julito y de los jefes de Plus Ultra (los que además engañaron en el rescate porque la mayoría del capital de la empresa no era español), no tendría más salida que señalar a Sánchez. Puede que su aparición en TVE buscaba tranquilizar a Sánchez, al Gobierno y al PSOE para decirles que él no piensa cantar. Y, de paso, repetir su discurso de la presunción de inocencia negando todo lo que a él y a sus hijas les afecta. Y diciendo que en el procedimiento se han vulnerado sus derechos fundamentales al publicitarse el contenido de sus agendas.
Pero mientras Zapatero no cante, el PSOE seguirá apoyándolo convencido de que el juicio de ZP en la Audiencia Nacional no se celebrará antes de dos o tres años. Y, en todo caso, después de las elecciones generales de julio de 2027, lo que no será caso de Begoña Gómez que se sentará en el banquillo y ante un jurado popular antes de finales del presente año.
La cuenta atrás
Mientras tanto en La Moncloa esperan ganar algo de tiempo y de iniciativa con la esperada sentencia del caso Kitchen, donde esperan la condena del ex ministro Jorge Fernández Díaz y puede que también de María Dolores Cospedal, si finalmente resulta imputada. Aunque esa pretendida ‘alegría’ sobre un escándalo pasado del PP de Rajoy nunca podrá tapar el caso de Zapatero y de los otros asuntos pendientes como el caso de las cloacas de Leire Díaz, otra que también podría confesar ante el juez Peláez puesto que ya presumió de que ella ‘vale más por lo que calla que por lo que dice’.
Lo que sí parece claro es que el estado anímico de Sánchez y Zapatero por todos estos escándalos y la implicación de sus familias está muy dañado y no parece que pueda mejorar sino empeorar si Zapatero por fin confiesa y deja en situación desesperada y sin salida al Gobierno y al PSOE. Aunque, de momento, todos se van de vacaciones y el juez Calama también para reanudar una nueva ronda de citaciones en la segunda semana del mes de septiembre.
Pedro Sánchez sigue siendo el dueño del calendario político y siempre puede, a su conveniencia, acordar la disolución de las Cortes y anunciar un adelanto electoral. Lo que no descarta Alberto Núñez Feijóo que ya ha comenzado a presentar su programa electoral anunciando un lavado a conciencia de las instituciones que ha ensuciado y podrido el régimen sanchista. El que, como Feijóo, ya está en el tiempo de ‘la cuenta atrás’.