Pedro Sánchez hizo ayer su rueda de prensa antes de las vacaciones  para hacer su balance triunfalista del ejercicio. Su intervención fue larga, premiosa, inacabable, llena de vistosos datos optimistas de carácter macro y ninguna referencia a las víctimas micro de sus políticas. Tuvo que llegar el turno de preguntas de los periodistas, de los seleccionados, unos pocos, para que hiciera referencia a los casos de corrupción que le afectan en lo familiar. Y dijo: “Begoña Gómez y yo nos conocimos con 30 años. Cuando yo entré a ser presidente, renunció a su empresa para evitar conflicto de intereses. No es mi mujer es Begoña Gómez. (…) Begoña Gómez es mi mujer y David Sánchez es mi hermano, pero son Begoña Gómez y David Sánchez. Son dos personas que han dedicado su vida a trabajar y a formarse. Con este tipo de estrategias se deshumaniza a personas, que, como Begoña Gómez, con un pasado de integridad y profesionalidad, han sacrificado parte de su desarrollo profesional simplemente porque yo soy presidente del Gobierno”.

Fely S.A. traducía al román paladino al presidente: “Su mujer dejó su carrera profesional en los puticlubes de su difunto padre y su hermano recibió sueldos  por tres años sin ir a trabajar. No puede tener más cara este sinvergüenza, mentiroso, vendepatrias, ladrón y corrupto”.

Neurona Golpeada recuerda las declaraciones de Paco Narváez, responsable de publicidad de la revista gay ‘MENsual’: “Begoña Gómez me pagó en la Sauna Adán en 2003, 2004 y 2005 por los anuncios en la revista ‘MENsual’. O sea, cuando Bego tenía 32 y Pedro 31: Ya se conocían.

Adrián Vargas remataba: Es decir que si la meten en la cárcel no afecta al Gobierno puesto que es Begoña Gómez, no su mujer. Hay que ser miserable, sucio, rastrero y sinvergüenza. Hoy mismo le presentaba el divorcio”.

Sánchez no perdona un lugar común si puede caer en él. Ayer, en su insufrible charla   de despedida anunció que veía «la luz del final del túnel» en los incendios, al mismo tiempo que alertaba de la nueva ola de calor. Pero hombre de Dios, eso no es la luz del fin del túnel, sino otro túnel o, por decirlo con otras palabras, las luces de la locomotora que se nos echa encima.

Telégrafo dice: “Bego, ya no tienes más opción de fuga que desde La Mareta. En caso de que no lo hagas dile a tu enamorado que manifieste ante el juez que de lo tuyo tiene la culpa la emergencia climática. Creo que con ello no te caerá ni inhabilitación, como al alelado de tu cuñado.

El Mundo se ha puesto en modo verano y estrenaba ayer una sección para la última página , y lo titulan+ ‘En camisa de once varas’, que es exactamente donde se han metido los entrevistadores, empezando por Pablo R. Roces, que inaugura el lance con una entrevista a Sarah Santaolalla. A este periodista le tengo leídas cosas de algún mérito. ¿Qué le lleva a entrevistar a una menguada que no tiene nada de sustancia que decir? Misterio. Ella va a por todas y se retrata en una de sus respuestas. Ésta: “No hay nada más idiota que hablar de una en tercera persona”. Y acto seguido se pone a hablar de sí misma en tercera persona, como era inevitable: “… pero Sarah Santaolalla es un personaje que la derecha no soporta”.

Siempre me había llamado la atención un giro dialéctico en el leguaje de las folklóricas, el recurso al zanjar cualquier discusión con la advertencia: “Se lo diré a mis abogados”. Lo que me chocaba era el plural.  Mis abogados, decían, como si no les bastase con uno. Los que estábamos formados en la escuela de Woody Allen. En ‘Sueños de un seductor’ su mujer, interpretada por Susan Anspach, le comunicaba su intención de pedir el divorcio y le anunciaba el trámite: «Mi abogado llamará a tu abogado’, a lo que Allen respondía: «No tengo abogado. Dile que llame a mi médico».

Bueno, pues hay novedad en el caso de Juana Rivas, aquellam tía que secuestró a sus hijos con la complicidad del Gobierno de España. El Tribunal Supremo de Casación de Italia ha desestimado su último recurso contra la resolución que concedió a su exmarido, Francesco Arcuri, la custodia del hijo menor de ambos, y según cuenta la Agencia EFE y la mayor parte de los medios españoles “el equipo jurídico de Juana Rivas ha anunciado que acudirá a los tribunales internacionales. El equipo jurídico. Impresionante.

El gran Emilio del Río contaba que un estudiante tradujo el clásico ‘Ave Caesar, morituri te salutant’ , por Ave, César, los que van a morir te saludan, sino por ‘Las aves de César murieron por falta de salud’.

Carlos Fernández tiraba del Presapiens de Valladolid. “Dice Oscar Puente que ahora, cuando estamos sufriendo el gran drama de los incendios, es el momento de abrir el debate de la lucha contra los incendios, pero nunca es el momento de abrir el debate sobre la mala conservación de nuestras carreteras y vías ferroviarias, ni siquiera después de los 46 fallecidos de Adamuz”,