Irene González-Vozpópuli

  • Muchos de los marroquíes que han entrado en Ceuta son delincuentes que fueron expulsados de países europeos y ahora se cuelan aquí sin barrera alguna

Hay tres hechos a tener en cuenta para entender esta última invasión de Marruecos, un acto de guerra contra España en la que el Gobierno y resto de instituciones del Estado tienen un papel activo o pasivo en la mayor traición jamás perpetrada contra nuestro país.

La guerra en Irán y la estrategia militar desplegada en el Estrecho de Ormuz por los iraníes mostró al mundo que no necesitabas tener un gran ejército, sino un estrecho con una posición geográfica estratégica. Después de Ormuz y Malaca en Indonesia, el otro Estrecho más importante del mundo es el Estrecho de Gibraltar. José Manuel Albares, el ministro de Asuntos Exteriores de España, al que llaman afrancesado, fue nombrado para complacer a Marruecos tras la invasión de Ceuta y Melilla en el 2021. El 14 de julio Albares selló, por orden de sus amos que parecen estar fuera de España, la claudicación histórica del Peñón, último vestigio de ocupación colonial en suelo europeo, la renuncia expresa a la soberanía tras 300 años de reivindicación española en favor de la británica. Esta renuncia del Gobierno traidor a reivindicar el Peñón, al que entra libremente el narco, no debiera de obligar al siguiente Gobierno o a uno que decida restaurar la soberanía de España.

De esta forma, la última gran baza que tenía España para poder controlar que Marruecos no avanzase en su expansión hostil contra nuestro país era el Estrecho de Gibraltar y lo había terminado de ceder a los ingleses por orden de los traidores del Gobierno.

El viaje a Argelia

El segundo hecho a tener en cuenta, que sirve más de excusa oficial que de verdadera motivación de la invasión marroquí a suelo español, fue el viaje de Pedro Sánchez a Argelia el pasado 20 de julio para restablecer las relaciones bilaterales después de la anterior traición de Sánchez al entregar el Sahara a Marruecos, pero sobre todo, para garantizar a España el suministro de gas argelino por el oleoducto Medgaz.

Nueve días después, Marruecos en un acto de guerra híbrida que tan rentable le salió anteriormente, ha lanzado a miles de sus siervos marroquíes contra la frontera española en Ceuta, el otro lado del Estrecho de Gibraltar. La televisión marroquí, según Okdiario, habla de 30.000 asaltantes. Todos hombres. Entran contentos, piden papeles, que los lleven a Barcelona. Muchos son delincuentes que fueron expulsados de países europeos y ahora entran aquí sin ninguna barrera, sin que nadie los expulse. Quien disfrace la invasión de Ceuta en términos humanitarios forma parte de la traición.

Expulsar en caliente

El tercer hecho a tener en cuenta. Hace un mes, el 29 de junio, el Tribunal Supremo sentó doctrina en la interpretación de la Ley de Extranjería, de modo que las expulsiones en caliente sólo se produjesen ante un asalto a la frontera, como saltar la valla, pero excluyendo de esta posibilidad a quienes lleguen a nado por mar a invadirnos, incluyendo nadar los últimos dos metros hasta la playa. Consideran que la frontera natural marítima no es una frontera real, y por tanto no hay que expulsarlos inmediatamente, sino entrar en el circuito procesal eterno y mientras tanto darles de comer, alojamiento, una paga, papeles y, al tiempo, pasaporte. Es decir, el Tribunal Supremo ha establecido la legalidad espuria de una nueva Marcha Verde. Es razonable plantearlo en términos históricos como un acto de traición disfrazado de suicidio. Para esto sirve el sistema al que llaman democracia en España y sus leyes, la ley que sirve para desarmarnos y arruinarnos hasta que desaparezca la nación en favor de algún lobby.

Control británico y marroquí

Estos hechos configuran que, en breve, España habrá perdido definitivamente la influencia en la zona del Estrecho de Gibraltar al perder el Peñón y en breve Ceuta. Así Reino Unido y Marruecos controlarán la entrada y salida del Mediterráneo, mientras que España será el vertedero al que echarán lo que no quieren de Marruecos para que lo mantengamos aquí, lo suframos, voten PSOE en unos años y mientras les compremos los tomates allí y organicemos un Mundial de fútbol con uno de nuestros verdugos.

El Ejército tiene que intervenir en Ceuta en respuesta a una acción de guerra. Sólo espero a estas alturas que no lo haga para dar bocadillos a los invasores o para darles transporte y alojamiento a la península. En ese caso, no sólo sería juzgado Sánchez, Marlaska, Albares y Margarita Robles por Alta Traición. Porque no tengan duda de que España va a sobrevivir a estos actos deleznables. La peor España está en el poder, pero la mejor España no está dormida.