Gonzalo Araluce-Vozpópuli

  • El investigador Luis de la Corte disecciona las razones que han propiciado la mayor crisis de seguridad en Ceuta, tras la entrada de 50.000 personas por vías irregulares

Resulta imposible —y temerario— analizar la crisis de Ceuta desde un único argumento. En los últimos días, semanas, meses, se han sucedido varios episodios que han empujado a una muchedumbre de más de 50.000 personas, según cifras oficiales de Interior, a acceder a la ciudad autónoma por vías irregulares. La reciente sentencia del Tribunal Supremo no es más que el detonante.

Esa es la conclusión que el investigador Luis de la Corte, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid y profesor asociado del Instituto Español de Estudios Estratégicos, ofrece en conversación con Vozpópuli: la respuesta del Gobierno de España, el papel de Marruecos, la respuesta de la Unión Europea… son algunos de los puntos que aborda en esta entrevista.

Pregunta. ¿Qué cree que ha ocurrido realmente para que miles de personas cruzaran la frontera de esa manera en pocas horas? Veníamos viendo antecedentes los días anteriores, pero lo de este viernes superó todas las expectativas, con más de 50.000 entradas en apenas 24 horas.

Respuesta. Cuando pasan estas cosas siempre hay más de una causa que las hace posibles. Esto hay que analizarlo de una manera que permita relacionar lo que ha ocurrido en las últimas semanas con lo que ocurrió ayer y está ocurriendo todavía hoy; pero también ver la diferencia, porque lo que teníamos en las semanas anteriores era un incremento ya muy preocupante de las entradas por mar, y habría que saber en qué medida eso tiene algo que ver con acciones o decisiones tomadas por las autoridades marroquíes.

Eso no está nada claro. Pero lo que ocurrió desde ayer no podría haber ocurrido si las autoridades marroquíes no hubieran querido que ocurriese. Es una situación de desbordamiento que iba a llegar, sobre la cual ya se venía advirtiendo a las autoridades desde las últimas semanas y sobre todo en los últimos días. Y, cuando ese desbordamiento llega, además, se toma la decisión de limitar las medidas de contención y en algunos casos anularlas. Porque, si no, estos números y además las entradas rodeando el espigón, no se podrían haber producido.

P. Un punto clave es la sentencia del Supremo que impedía las devoluciones de las entradas por mar, pero hay mucho más detrás: una campaña orquesta a través de redes sociales, antecedentes políticos —como el acercamiento a Argelia o la ley de nacionalización de saharauis—… Todo esto es un cóctel con múltiples causas para analizar.

R. Sí. Al que yo añadiría las decisiones que se han tomado en los últimos meses relacionadas con la regularización masiva y casi inmediata de millones de personas en una situación de irregularidad. Eso manda un mensaje que luego se interpreta como que España es un país que está abriendo sus fronteras a cualquiera que pueda llegar con independencia de la forma en que lo haga; que tiene muchas posibilidades de llegar a hacer un tránsito sin vuelta atrás.

Si al otro lado hay un país donde los jóvenes, a pesar de los progresos del país, ven que no tienen demasiadas posibilidades de prosperar y están cansados también de un régimen que es mucho más duro de lo que aparenta de puertas afuera, pues deciden aprovechar la oportunidad. Entre la resolución del Supremo, las medidas anteriores de regularización… todo eso se ha convertido en una narrativa en redes con estas consecuencias.

P. Quien no lo haya escuchado todavía tendrá que acostumbrarse a términos como “zona gris” o “guerra híbrida”.

R. Sí, deberían. Pero la sociedad española no ha sido educada debidamente en cuestiones estratégicas. Se le ha hecho creer que para estar seguro lo único que hay que hacer es ser bueno y cumplir con las normas y pensar que todo el mundo actúa en reciprocidad sobre esas premisas. No, el mundo no funciona así y en los últimos años menos y nuestras relaciones con Marruecos nunca han funcionado así. Hay un problema que es imputable no solo al gobierno actual, sino a la política que se ha tenido con Marruecos durante todo el periodo democrático.

P. La respuesta en materia de seguridad parece que no ha sido proporcionada, con entradas que se producían sin ningún tipo de control. ¿Qué imagen de España proyectan estas escenas?

R. Yo creo que esto no hace falta que yo lo responda, pero es evidente. La imagen es de un país y de una alianza de países, me refiero a la Unión Europea, que es incapaz de proteger sus fronteras. Eso es letal para España y también para la Unión Europea. Van a pasar semanas o meses antes de que las autoridades españolas y europeas tomen conciencia de la gravedad de estos hechos y de sus repercusiones en cuanto a la imagen que proyectan hacia el mundo.

P. “Semanas o meses”. Sin embargo, en mayo de 2021 se produjo un hecho similar y ahora vemos estas escenas.

R. Efectivamente. Van a pasar semanas o meses hasta que se tome conciencia de esto, pero sólo si se hace un esfuerzo por tomar conciencia de esto. El problema es que en el mundo en el que vivimos hay incidentes, crisis de distintos tipos y problemas que se van sucediendo casi día a día, si no semana a semana. Lo cómodo es atender sólo a lo urgente y olvidarse de lo importante. Esto ahora mismo es urgente, pero cuando deje de ser urgente las autoridades españolas y europeas van a seguir trabajando en otras cosas. Porque, como usted decía, es evidente que no se sacó ninguna lección de lo que ocurrió en mayo de 2021. Ninguna.

El fallo de previsión, no en el sentido de no poder anticipar que esto podía haber ocurrido, sino de no haberse preparado, de no haber tomado medidas y generado políticas y estrategias para estar en una situación de controlar esto, sino de prevenirlo, sino de evitarlo, muestra un fracaso tremendo. Estamos sometidos a políticas tanto en España como en la Unión Europea que dependen demasiado de la inercia.

P. Unas políticas que ahora están en jaque: Italia pone en duda la pertenencia a España al espacio Schengen, también Finlandia; Francia refuerza sus fronteras y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, exige a España una respuesta contundente.

R. Claro, pero fíjese en la respuesta. Los países europeos, en vez de solidarizarse plenamente, están dejando a España fuera. Decir que se van a rectificar los criterios con los que se aplica la doctrina Schengen es como decir: “Bueno, a partir de ahora España va a ser como una especie de Estado miembro de segunda categoría dentro de la Unión”. Es que ese es otro aspecto tremendamente preocupante.

En mayo de 2021 la Unión Europea reaccionó de una manera muy distinta, dando a España una oportunidad que desaprovechó, condenando rotundamente a Marruecos y poniéndose claramente de parte de España, puesto que era el país agredido. Pero esta vez lo que estamos viendo es una respuesta egoísta y quizá también de razones políticas.

Quiero decir: está claro que el actual Gobierno de España en los últimos años se ha distanciado del cambio progresivo que la mayoría de los estados de la Unión Europea han ido asumiendo respecto a la cuestión migratoria. España no ha querido estar ahí. Y parece como si se le quisiera hacer pagar ahora al Gobierno de Pedro Sánchez el no haber apoyado de manera más clara la posición, digamos, mayoritaria de la Unión, que es una posición que se ha ido endureciendo respecto al tema migratorio.

Este no debería ser el momento para hacer pagar nada, sino para mostrarse solidario. Otra cosa que vemos en esta crisis, y ya nos ha pasado en otras, es que cuando realmente vienen los problemas estamos solos.

P. Usted conoce bien Ceuta. ¿Cómo puede asumir una ciudad una crisis de esta magnitud?

R. Ahora mismo lo que hay es una situación de incertidumbre, de desorden y de temor. Es lógico. Los ceutíes son muy conscientes de que, si la situación no se resuelve pronto —en unas pocas horas, en uno o dos días—, habrá una situación de desbordamiento absoluto frente a las personas que están incontroladas ahora y que están repartidas por toda la ciudad, aunque más concentradas en unas partes que en otras. Cuando estas personas tengan necesidades que la ciudad ya no pueda cubrir, ya sea ahora mismo, esta noche o mañana, se pueden generar incidentes violentos que complicarían mucho más el problema que hay entre manos.

Una de las cosas que se preguntan muchos ceutíes es si deben sacar a sus hijos de ahí. Algo que probablemente, nunca lo van a decir, naturalmente, pero las autoridades de Marruecos estarán encantados de que esté ocurriendo así. Lo prioritario ahora es evacuar al mayor número de personas que hayan entrado de forma ilegal en estos dos días para que se pueda atender en base a los recursos y a los efectivos que hay.

Aumentar recursos y efectivos es imprescindible, pero por muchos recursos y efectivos que se manden a Ceuta no van a ser suficientes. Estamos hablando de un territorio muy pequeño, de una ciudad más pequeña aún. Porque Ceuta está entre dos montañas y en realidad el casco urbano es muy pequeño. Es insostenible mantener una masa de personas que superan en número la mitad a toda la población de Ceuta.

Sería insostenible en cualquier ciudad, pero más en una ciudad que a, los efectos, funciona como una isla. Una isla en la que solo tienes salida por un lado, por el lado del mar hacia la península, no por el lado terrestre ni del mar hacia Marruecos. Esa es la situación.