Pablo Sebastián-Vozpópuli
- Remodelación del Gobierno y adelanto electoral, dos incógnitas que Sánchez estudiará en su retiro en La Mareta
España cuenta con dos importantes acuerdos de defensa, el multilateral de la OTAN y el bilateral de las bases de Morón y Rota con EE.UU. Y ninguno de los dos garantiza, en caso de una agresión a las plazas españolas del norte de África, la defensa automática de Ceuta y Melilla. Por el contrario en el apartado 7 del artículo 42 del Tratado dela Unión Europea se dice que los países de la UE tienen la ‘obligación de ayudarse’ en el caso de que uno de ellos sufra ‘una agresión armada en su territorio’.
La UE sí que reconoce la españolidad de Ceuta y Melilla. Lo que no ocurre en la OTAN que sí cubre la defensa de América del Norte, Europa, Turquía y las islas al norte del Trópico de Cáncer. Aunque en los tiempos del general De Gaulle también defendía a Argelia, cuando era una colonia francesa. Lo que debió utilizar como un argumento el Gobierno de Leopoldo Calvo Sotelo cuando España ingresó en la OTAN para incorporar Ceuta y Melilla al paraguas de la Alianza, lo que no consiguió ni ocurrió.
Por ello, la principal fuerza disuasoria de Marruecos en sus amenazas a Ceuta y Melilla está en la UE, con la que Rabat además tiene un muy importante acuerdo comercial y de cooperación. Y, por supuesto, en la disuasión también está la superioridad militar -acortada en últimos años- del ejército español sobre el marroquí.
Las bases de Morón y Rota
Y todo ello cuando Israel y los EE.UU. se han posicionado del lado de Marruecos en la crisis de Ceuta y cuando desde Washington se habla de una posible retirada de soldados americanos de las bases de Rota y Morón, e incluso de su posible traslado a Marruecos. Lo que no parece creíble dado que la posición estratégica de Rota y Morón y de las fragatas de USA allí atracadas es crucial para la operatividad del ‘escudo anti misiles’ (rusos) que los EE.UU. tienen en el territorio europeo. Y Marruecos no tiene un enclave parecido al español.
Pero está claro que, cuando Pedro Sánchez denunció con suma dureza a Israel por sus ataques a Gaza y a USA por la guerra de Irán, nunca pensó que eso llevaría a ambos países a ponerse del lado de Marruecos en una crisis como la de Ceuta, debilitando la posición española (y mientras en Washington ya se habla de Ceuta y Melilla). Una crisis en la que, después de un desencuentro inicial con la mayoría países de la UE que acusan a Sánchez de la regularización de medio millón de inmigrantes, todos los europeos han dado finalmente su apoyo a España. Con una implícita advertencia al Gobierno de Rabat por si vuelve a alentar o permitir otro asalto masivo a Ceuta o a Melilla. Asunto que el presidente Sánchez debió de abordar en un encuentro con el líder de la oposición Alberto Núñez Feijóo, en una reunión urgente en La Moncloa una vez que el presidente calificó el asalto ceutí como una ‘violación de la integridad territorial de España’.
Pero Sánchez, ahora recluido en La Mareta de Lanzarote, sigue sin señalar a Marruecos como cómplice o instigador del asalto ceutí, en aras de dar facilidades a la salida de Ceuta de la gran mayoría de los asaltantes, como parece que ya ha ocurrido. Y como continuidad del pacto secreto de Sánchez con Mohamed VI, que facilitó la entrega a Marruecos de la histórica posición española del Sáhara Occidental. Un misterio que se dice basado en un posible chantaje a Sánchez del espionaje Pegasus y que algún día se desvelará.
Tensión entre PP y Vox
En todo caso, la crisis de Ceuta ha empeorado la situación política de Pedro Sánchez y la del PSOE marcada por los casos de corrupción cuya investigación judicial se reabrirá en el mes de septiembre, mientras en La Moncloa esperan que la tensión migratoria del PP y Vox rompa su coalición. Y todo ello mientras todavía parecen quedar en Ceuta unos 2.000 asaltantes que deben ser deportados, y más de 1.000 menores, cuyo envío futuro a la Península y su ubicación en las CC.AA. ya ha abierto, contra toda prioridad humanitaria, un nuevo enfrentamiento político entre izquierda, derecha y nacionalistas, y singularmente entre PP y Vox, en lo que se refiere a las CC.AA. en las que gobiernan en coalición.
Y a no perder de vista el enredo, de esta moderna versión de la película El Pisito de Marco Ferreri, en el que se haya envuelta Isabel Díaz Ayuso, y cuando en sendas entrevistas en El Mundo y El Pais, asumió un notable protagonismo en el tiempo estival, Cayetana Álvarez de Toledo, quien tiene por delante un largo recorrido y un mayor protagonismo en el PP de Madrid como en el PP nacional.
Crisis de Gobierno
Nos hemos acostumbrado en España a vivir en medio de un sin fin de catástrofes mal solucionadas como la Dana, el apagón, Adamuz, los incendios y ahora Ceuta, a lo que hay que añadir el reguero sanchista de la corrupción. Sin que ello condicione el calendario político y electoral, y mientras el presidente Sánchez medita en La Mareta sobre el otoño político que nos espera y sobre el que nadie está en condiciones de hacer un pronóstico en lo que se refiere a dos urgentes necesidades: una profunda remodelación del Gobierno –Marlaska está abrasado- y el tan esperado adelanto electoral.
El que sigue sin fecha porque Sánchez necesita el poder para desde ahí maniobrar e impedir, entre otras cosas, la posible imputación del PSOE en el sumario de ‘las cloacas’, lo que abriría la posibilidad de la citación ante los tribunales, de Pedro Sánchez como secretario general.
Pero ahora lo que domina el debate nacional es el eclipse de Luna del día 12, una ocultación alegórica del rey Sol que nos traerá una lectura política porque Sánchez no tiene a la vista en su partido nadie que le eclipse, ni un ‘número dos’ o un posible sucesor. Se dijo meses atrás que el tapado para una alternancia en el PSOE podría ser José Luis Rodríguez Zapatero, al que el peso y el valor de las joyas encontradas en su despacho lo han sacado de la vida política y electoral. Y entonces, ¿quién les queda junto a Sánchez? Como diría Zapatero ‘el viento’ y poco más.