Editorial-El Correo

  • Fernando Grande-Marlaska confirmó el cisma interno con Margarita Robles al negar cualquier información previa del CNI sobre la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta

Las comparecencias de los ministros del Interior, Exteriores e Inclusión sirvieron ayer para cerrar filas con el relato del Gobierno de Pedro Sánchez sobre la crisis migratoria en Ceuta, tras el desmarque de la titular de Defensa con el que se habían iniciado las explicaciones oficiales un mes después de la emergencia. En la cita más esperada, Fernando Grande-Marlaska confirmó el cisma interno con Margarita Robles al negar cualquier información previa del CNI sobre la llegada masiva de inmigrantes. Lanzó un dardo contra Robles -«que no digan que lo del día 30 alguien lo veía o lo decía porque no es cierto»- y, a diferencia del mensaje de «disculpa» pronunciado por ella hacia la población ceutí que se sintió «abandonada», evitó una autocrítica que sigue siendo obligatoria por la escasa diligencia del Ejecutivo en responder a la quiebra de la seguridad territorial y el reto humanitario. El refuerzo de los espigones anunciado por Marlaska es claramente insuficiente si no viene acompañado de una mayor firmeza con Marruecos, exonerado ayer. Y su compromiso por devolver a quienes «no reúnan las condiciones» exige celeridad para contener una riesgo de estallido social que no se apaga solo con llamadas a la calma.