Juan Francisco Ferré-El Correo
- La España plurinacional de Sánchez es un simulacro ideológico construido con falacias, rencor y propaganda
La España de Sánchez es una España vuelta del revés. Una España vista en el espejo del sanchismo como un espejismo ideológico. Es difícil escapar de esa realidad alternativa si no desmontamos el galimatías retórico que la sostiene. Con la crisis de Ceuta se confirma que, para entender lo que dicen el gobierno y su presidente, es preciso leer el mensaje a la inversa.
Si el gobierno o su presidente niegan tener información del CNI sobre el ataque a la soberanía nacional de Ceuta, debemos entender este, por tanto, como un acto de invasión organizado por el servicio secreto marroquí. Si el gobierno o su presidente dicen que Marruecos colabora en la resolución de la crisis, debemos entender que Marruecos no solo no colabora, sino que tiene la intención de que se resuelva de modo satisfactorio para sus intereses, es decir, apoderándose de Ceuta por las malas. Si vemos al presidente buceando día y noche en Lanzarote, acompañado de escoltas que le sirven de fotógrafos en el abismo marino para sus redes sociales, no es que esté de vacaciones, desconectado de un problema menor como el ceutí, sino que está trabajando a tope para resolverlo y buscando soluciones efectivas con su equipo ministerial.
La invasión territorial reconvertida en crisis migratoria es otro acierto semántico, con el que han engañado, por cierto, a sus crédulos militantes. Estos también lo entienden todo al revés. Ven a los ceutíes como a enemigos fachas y a los invasores como amigos venidos para salvarnos del franquismo sociológico del español medio y contribuir a la prosperidad del país. Así se explica la demagogia ineficiente de la ministra de Sanidad, llamando racistas a los ceutíes y dando la bienvenida a los invasores jeringuilla en mano para vacunarlos contra el virus de la extrema derecha. No ha sido capaz de contarlos e identificarlos y ya pretende incorporarlos a las listas de la Seguridad Social.
La idea plurinacional de España que Sánchez practica y nunca verbaliza se basa en un principio perverso: favorecer a las comunidades cómplices, Cataluña y Euskadi, y castigar a las comunidades críticas. No me extraña que España sea el paraíso europeo del sadomaso. Con esta política vengativa, el amigo marroquí no tardará mucho en proclamarse dueño y señor del lugar por la fuerza de los hechos, soberano indiscutible de lo que el gobierno y su presidente ya no consideran suyo, por más que digan lo contrario. Gobierno líquido, política líquida, territorio líquido, frontera líquida. Con el calor de agosto, como ha ocurrido, lo líquido se vuelve gaseoso. Menos para el gobierno y su presidente que lo ven todo muy sólido, otra paradoja. La única ciencia en la que brilla el gobierno se llama parapsicología. Es la que analiza fenómenos paranormales como la incompetencia de su gestión. Continuará.