Juan Carlos Girauta-El Debate
  • Ruego que se repase: es un bulo de la derecha que el Rey quisiera ir a Ceuta. ¿Se dan cuenta de lo que este mensaje significa, no? Es un bulo de la derecha que el Gobierno lo impidiera, siendo la verdad lo contrario: el Gobierno desea que el Rey vaya a Ceuta ¡de una vez!

Ojalá pudiéramos atribuir a Elma Saiz la segunda bofetada de la semana al Rey, que sale a una diaria desde que Sánchez despertó del largo sueño agosteño y se puso las piernas. Pero no es posible ceñir el guantazo a la vocera del Gobierno. Tranquiliza considerar a la ministra de Migraciones —asunto ornitológico— una lianta. Y ojo, no te digo que no, pero, lianta y todo, no ha improvisado. Los últimos movimientos golpistas del sanchismo no obedecen a un mal despertar del autócrata, ni al síndrome posvacacional, una cosa que se inventaron los periodistas cuando España era afortunada y no producía suficientes noticias para llenar el diario.

Primero Sánchez se salta la lealtad institucional y escupe hacia arriba en la SER. SER y nada, por cierto. Ya vuelvo. Tras la celada narrada ayer, que no deja ninguna salida al Rey, encarga el despertado, ya con piernas, a la portavoz del Gobierno, nada menos, asegurarse del fracaso de Felipe VI con Ceuta. Es decir, con el asunto que más atañe, concierne, ata al Rey, pues alude a la unidad de España que él simboliza. Lo que le da sentido, vamos. La celada era fatal, pero rematan por si acaso, siendo la persona elegida para el segundo movimiento golpista la jefa de Inclusión (no se acaba de entender su trabajo).

Apuntan con el Poder Ejecutivo amartillado a la Corona. Por boca de la responsable de SS (por fin algo) habla el Gobierno. La carga del mensaje solo escapará a ingenuos incurables. Subraya el Gobierno tres ítems como tres campanadas lúgubres: a) el Ejecutivo no ha impedido al Rey ir a Ceuta; b) el Ejecutivo considera que el Rey debería ir a Ceuta; c) por forzosa inferencia: el Rey no quiere ir a Ceuta. Por supuesto, ello va aliñado con aceite y vinagre. El aceite para untar después de patear, algo típico —más bien definitorio— de la mafia: las relaciones entre el Gobierno y la Casa Real son buenas, dice la voz de su amo. El vinagre es lo de menos, el habitual recurso de culpar a la derecha de todo.

Ruego que se repase: es un bulo de la derecha que el Rey quisiera ir a Ceuta. ¿Se dan cuenta de lo que este mensaje significa, no? Es un bulo de la derecha que el Gobierno lo impidiera, siendo la verdad lo contrario: el Gobierno desea que el Rey vaya a Ceuta ¡de una vez! La radio del régimen y la rueda de prensa. La voz del presidente y luego la del Ejecutivo entero, haciendo responsables de la operación contra la Corona a todos los ministros que no hayan dimitido cuando ustedes lean estas líneas. El tercer paso lo darán pronto, cogiendo a la Corona tocada. Urge un contraataque político para quitarle la trampa a Felipe VI, es decir, para proteger a España. Esperemos que eso de las «buenas relaciones con la Casa Real» no sea stricto sensu, de Villarino abajo, sin el Rey.