Luis Ventoso-El Debate
  • Resulta desolador, pero nada sorprendente, porque si nos mal gobiernan unos mentirosos compulsivos, ¿qué van a hacer más que mentir?

El mayor daño moral que ha traído el sanchismo es que considera la mentira como un instrumento político aceptable. Lo cual es el germen de todos los totalitarismos, como bien explicó en su hora la tan citada y lúcida Hannah Arendt. Sánchez ha borrado el verbo mentir del diccionario. Ahora simplemente se llama «cambié de opinión». Semejante comportamiento destroza los cimientos de la vida pública, pues los ciudadanos pasan a ser gobernados por un mandatario que se atribuye patente de corso para engañarlos.

La invasión de Ceuta nos ha dejado una apabullante catarata de mentiras del Gobierno, lo cual resulta tan lamentable como previsible. ¿Qué va a hacer un mentiroso contumaz más que mentir, tal y como había hecho con sus promesas electorales, con los datos del covid, con la relación con Bildu, la amnistía, las andanzas de sus familiares…?

-El Gobierno ha mentido sobre el instigador de la invasión de Ceuta, que es el Marruecos de Mohamed VI, aferrándose a una teoría de la conspiración con rusos, israelíes y una fantasmagórica «internacional ultra». Adularon a Marruecos contra toda evidencia, probablemente porque Sánchez es su rehén desde que los servicios secretos marroquíes le vaciaron su teléfono en mayo de 2021 y encontraron lo que encontraron. Sánchez agradeció el lunes en su reaparición la ayuda «instantánea e inmediata» de quien nos ha agredido, Marruecos; lo cual, si no constituye una traición a la nación que preside, se le parece. Marlaska ha llegado a ensalzar la «extraordinaria» colaboración de Marruecos. La ministra portavoz, abucheada ayer con entusiasmo en Ceuta, entona cada día esa melodía.

-Han mentido de manera chapucera sobre las cifras de la invasión, como en su día con los datos de la pandemia. En un primer momento, el Gobierno afirmó que habían entrado 49.000, muy por debajo del dato que ofrecía Vivas. Pero rectificaron subiendo a 70.000 invasores, que es la cifra que ahora reconoce Sánchez. Resulta muy relevante, porque Ceuta cuenta con 84.000 vecinos y admitir que entraron 70.000 intrusos a la brava desde Marruecos otorga toda su dimensión al tremendo asalto a la ciudad española. El baile del Gobierno con las cifras ha sido tan ridículo que en algunos momentos ofrecían un supuesto dato de retornados a Marruecos que superaba el número de los que decían que habían entrado en Ceuta. No se molestan ni en sumar y restar.

-Han mentido al negar la existencia de informes de alerta de los servicios de inteligencia españoles. La verdad es que avisaron el CNI y los servicios de información militares, según ha señalado Margarita Robles, ganándose por ello un desmentido de su enemigo íntimo Marlaska, un mentiroso compulsivo (el mismo que aseguraba muy enfático que Leire jamás había visto a la directora de la Guardia Civil). Avisó la Policía el día antes de la invasión, según se ha sabido al destaparse su informe a la juez. Avisó Vivas, que advirtió al Gobierno sobre que se estaba cociendo algo serio. Avisaron medios como El Debate, que el fin de semana anterior ya advertía de problemas serios en la frontera, y hasta lo hizo la propia prensa marroquí: «Ceuta, a punto de repetir la catástrofe de mayo de 2021», decía en su portada el 29 de julio el periódico tanja7.com.

-Han mentido al acusar al Rey, por boca del mismísimo presidente, de no querer viajar a Ceuta. Sánchez ha mentido incluso en su intento de meterle el dedo en el ojo a Felipe VI, pues enfatizó que no había ido a Ceuta «en sus veinte años de reinado», cuando lleva doce en el trono. Por supuesto, el Rey está deseando acudir a Ceuta, del mismo modo que se desplazó con diligencia a la Valencia de la dana o a Adamuz. Simplemente, el autócrata no se lo permite; no se vaya a enfadar su amo Mohamed.

Con semejante currículo de puntapiés a la verdad, si fuese Begoña me tentaría la ropa cuando en las epístolas a la nación de naciones su marido se define como «un hombre profundamente enamorado». La última verdad salida de la boca de este personaje debió ser cuando de niño les dijo a sus padres que quería un Scalextric…