Pío García-El Correo

  • A este Gobierno le asaltan siempre problemas complejísimos, como el apagón o el accidente de Adamuz

Pedro Sánchez me tiene ganado. ¿Cómo pudimos dudar de él? Lo creíamos de vacaciones en Lanzarote, farmeando aura con Begoña, y ahora descubrimos que todo ese tiempo lo ha invertido en estudiar lo que había pasado realmente en Ceuta. Su conclusión, que ayer compartió con todos los españoles en el Congreso, es impactante: se trata de un asunto muy complejo. La complejidad de los asuntos es un engorro. A este Gobierno le asaltan siempre problemas complejísimos, como el apagón o el accidente de Adamuz, madejas inextricables que surgen de la nada, sin responsables ni causas concretas, ante los que uno solo puede fruncir el ceño, pedir informes y encomendarse a la providencia. Estamos a dos días de sacar a los santos a pasear. ¿Por qué demonios no serán las cosas fáciles y unívocas? Ya sabíamos que Marruecos no estaba detrás de esta avalancha, como aún se malician los reaccionarios y los perroflautas, y ahora resulta que tampoco podemos estar seguros de que anduvieran por ahí metidos Rusia e Israel. Las últimas pesquisas parecen así apuntar a Lex Luthor o al Joker, aunque esto no lo dijo Sánchez en la tribuna, quizá para no dar pistas. Me recordó al viejo lamento de Rajoy ante David Cameron: «It’s very difficult todo esto!» No supimos ver entonces que don Mariano era un precursor de Bad Bunny. ¡Qué razón tenía!

Una cosa al menos podemos sospechar. Esos 400 millones del CNI no los estamos invirtiendo bien. Si tantos agentes secretos no se enteraron de lo que se estaba cociendo en las redes sociales, eso solo puede significar que andan todavía con la Olivetti, el teléfono de ruleta, los micrófonos gordos y el papel de calco.