Tonia Etxarri-El Correo

Con la apertura de la causa penal de la Audiencia Nacional por el asalto a Ceuta, que se suma a la reactivación de las causas de corrupción, el descontrol de la agenda política del presidente del Gobierno ha cobrado intensidad. Vuelven las clásicas cloacas de Leire y las presuntas mordidas de Plus Ultra y, cómo no, Zapatero. Y con Begoña a punto de ser enviada a juicio oral. Pero la pesada losa de la crisis de Ceuta, asediada por miles de jóvenes y adultos procedentes de Marruecos, condicionará y profundizará el desgaste moral de un Gobierno que sigue sin poner los medios adecuados para devolver la normalidad a los ceutíes. La expropiación del puerto de Ceuta para instalar carpas de acogida a un millar de inmigrantes no parece que vaya a ayudar más que a cronificar el problema porque en ese puerto, por donde transita un importante suministro de combustible, hay empresas que pueden verse atacadas con facilidad.

Tampoco ha sido buena idea desviar la atención mediática hacia una campaña de desprestigio del presidente de Ceuta para esquivar las responsabilidades de este desbarajuste. Pero La Moncloa se ha lanzado de cabeza. Los ministros Óscar Puente y Ángel Víctor Torres, han calentado motores este fin de semana contra el mejor representante de los caballas acusándolo de ser peón del PP. Y atacar a un líder natural como Vivas, aclamado y querido hasta la veneración por sus vecinos y que lleva al mando de esta nave desde hace 25 años, es un error.

Por eso ayer, en el PP, quisieron escenificar un cierre de filas con Vivas en un desayuno informativo en Madrid en donde el presidente ceutí , que se ha convertido en el mejor portavoz de un pueblo al borde de la angustia colectiva, volvió a insistir en que Marruecos está detrás del golpe a su ciudad autónoma.

Hay que resolver la crisis de Ceuta. Vivas ha repetido hasta la saciedad que la normalidad sólo volverá cuando se haya devuelto a los inmigrantes al lugar de donde vinieron. También lo dijeron los ministros Albares, Bolaños y Marlaska, aunque su mensaje duró unas horas. Hay que romper este nudo gordiano. Sin maniobras de distracción. Es lógico que reflexionemos sobre los resultados electorales de la Alta Sajonia, como reclama el lehendakari Pradales. Pero, puestos a cavilar sobre la victoria de la extrema derecha (AfD), vayamos al origen. ¿No es la incapacidad de la socialdemocracia por resolver el problema de la inmigración lo que empuja a muchos votantes a buscar opciones en defensa propia? Las imágenes del asalto a Ceuta fueron un recurso muy exhibido durante esa campaña alemana. Y en Dinamarca, su primera ministra, la socialdemócrata Mette Frederiksen, habla de tolerancia cero con la inmigración. Claro que el mundo nos mira, como dice Sánchez, pero lo hace consternado por la incapacidad de La Moncloa de defender las frontera. ¿Somos la vanguardia o la retaguardia? Que respondan los ceutíes,que hoy empezarán los colegios con protección policial.

Para defender nuestra democracia no hay que mostrar debilidad hacia quienes la amenazan, sino determinación. Y lo más importante: tener claro quiénes son los adversarios. ¿Quien ha violado la integridad territorial de España debe ser considerado socio fiable o régimen hostil? El Gobierno, al cabo de 40 días, todavía no ha dado el primer paso: reconocer la amenaza de Marruecos.